lunes, 31 de marzo de 2025

Mitos pre-cristianos que originaron la doctrina cristiana (Parte II)




Mitos del Nuevo Testamento

y los dogmas


El Nuevo Testamento se compone de los cuatro Evangelios canónicos, los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas de Pablo, las Epístolas universales, y el libro del Apocalipsis. Los autores de los Evangelios escribieron sus textos muchos años después de muerto Jesús, a partir de la tradición oral o de pequeñas composiciones más antiguas. No hay consenso sobre las fechas exactas, pero según la mayoría de los expertos las fechas más aceptadas son: Marcos, 70-80; Mateo, 70-100; Lucas, 80-100 y Juan, 100-120 d.C.. Los tres primeros son llamados sinópticos, es decir, que pueden compararse entre sí. La finalidad era la de sustanciar la verdad del cristianismo mitificando la figura del Jesús histórico a instancias de Pablo de Tarso. Interesantes detalles sobre cómo se generaron los Evangelios se encuentran en el libro El Grupo de Jerusalén y los Evangelios que generó, citado más arriba.


8. La virginidad de María(3) y la concepción divina

El mito de María, virgen y madre de Dios Hijo, es un total plagio de la mitología pagana. En casi todos los pueblos, los dioses, semidioses y algunos héroes, eran siempre concebidos por una virgen fecundada por un dios, condición imprescindible para ellos. De la misma forma, la mayoría de los pueblos adoraban a una Diosa-Madre, y el cristianismo corrigió esa ausencia, psicológicamente necesaria, con el mito María. Antes de profundizar en estos conceptos, debemos aclarar dos situaciones diferentes:

a. de una mujer que se ha mantenido virgen (sin ningún contacto sexual con hombres) y que queda fecundada sin tener esa relación sexual, se puede decir que tuvo una concepción virginal de origen divino;

b. de una mujer casada (por tanto habiendo tenido relaciones sexuales por lo menos con su marido) y que queda fecundada sin eyaculación intravaginal de su esposo (cosa bastante difícil de determinar en aquella época), solo se puede decir que ha tenido una concepción divina.

¿En cual de las dos categorías ubicamos a María? ¿Tenía relaciones con José? Aparentemente sí, porque muchos historiadores creen que Jesús tenía hermanos (cf. infra). Si aceptamos esto, entonces no necesitamos nada más para comprender que Jesús no nació de una virgen. La discusión se centra entonces en si su nacimiento fue a consecuencia de una concepción divina o no. Esta cuestión no es baladí, ya que es preciso conocer la situación de María si queremos remontarnos a las religiones que originaron su mito. Pero esto no es fácil, ya que en el caso de muchos nacimientos de dioses paganos, no queda claro esta dualidad en su concepción. Cuando se dice "nació de una virgen", ¿a cual de las dos situaciones se está haciendo referencia? Trataremos (no sé si lo lograré) de aclarar lo más posible este punto.

En primer lugar es necesario recordar lo que determinan los dogmas cristianos. La Perpetua Virginidad de María es el segundo dogma mariano de la Iglesia católica (definido en el Concilio de Letrán, año 649), según el cual María fue virgen antes, durante y después del parto y no tuvo otros hijos. El antecedente pagano más conocido de esta condición es el de Semíramis, que continuó siendo virgen después de dar a luz al dios babilónico Tammuz. Santo Tomás de Aquino enseñó que María parió sin apertura del útero y sin perjuicio para el himen (o sea, nunca tuvo relaciones con José). Que María concibió a Jesús sin intervención de varón se afirma en los evangelios de Mateo y Lucas: “lo concebido en ella viene del Espíritu santo”, dice el ángel a José (Mt1, 18-20); y a María que pregunta “¿Cómo será eso pues no conozco varón?” el ángel responde: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra...” (Lucas1, 26-35). Dicho sea de paso, las versiones de Mateo y Lucas sobre la Anunciación no coinciden en absoluto, basta con leer los versículos indicados. Con respecto a José, la Iglesia dice: "su amor a María era tan grande que no echaba en falta manifestaciones sexuales". El Concilio Vaticano II ha refrendado esas afirmaciones, destacando que María "no conoció varón", o sea que la Iglesia consideró siempre como “verdad de fe” la virginidad de María y la castidad total de su esposo José. A éste sólo se le invita a aceptar su papel de esposo y su misión paterna con respecto al niño (catequesis de Juan Pablo II, 10/7/1996). O sea, la Iglesia enseña que José, esposo de María, jamás la tocó. Difícil de creer, ¿no? Sin embargo, esta aseveración "oficial" de la Iglesia está muy cuestionada. La Biblia menciona a cuatro hermanos varones: Santiago (Jacobo?), José, Simón y Judas, e indica que tuvo al menos dos hermanas (Mateo 13:54-56; Marcos 6:3). Todos eran hijos biológicos de José y María (Mateo 1:25). Y lo que es más, la Biblia dice que Jesús era “el primogénito” de María, es decir, su primer hijo, expresión que indica que ella tuvo más de un hijo (Lucas 2:7). Muchos exégetas católicos creen actualmente sin problema que Jesús tuvo hermanos y hermanas de sangre y que la virginidad de María, más allá de algo físico, es su total transparencia y disponibilidad al plan de Dios. Por tanto, es muy difícil catalogar a María dentro de uno de los dos grupos mencionados.

Entre las concepciones virginales completas paganas (tipo a), se encuentra la madre de Perseo, semidiós de la mitología griega, hijo de Zeus y de la mortal Dánae, hija de Acrisio, rey de Argos. Un oráculo había anunciado a éste que moriría a manos de su propio nieto. Para evitarlo, Acrisio hizo encerrar a su hija en una cámara subterránea de bronce con una guardia permanente, para impedir que tuviera trato con ningún varón. Sin embargo Zeus se transformó en una lluvia de oro que cayó sobre Dánae desde el techo y la dejó embarazada. Perseo es un ejemplo reconocido incluso por los primeros cristianos como “nacido de una virgen”. Las "gotas de oro que caen del techo a la vagina de Dánae" es un hecho muy similar a la "sombra del Espíritu Santo" que fecundó a María.

Neith (cf.supra) se creó a sí misma a partir de su propio ser y dio a luz a Ra/Atum, sin jamás haber sido tocada por una contraparte masculina. Es la Diosa eternamente virgen que no necesita de una pareja para procrear. Ra era el Dios del cielo, Dios del sol y del origen de la vida y responsable del ciclo de la muerte y la resurrección. También en este grupo entraría Isis, según el famoso mito de Osiris, esculpido en las mismas pirámides (asesinado y resucitado como inmortal del vientre de Isis con el nombre de Horus), que describe a Dios fecundando a su madre en su noche de bodas (por tanto se presupone virginidad previa), disfrazado de su esposo, antes que llegue su verdadero marido. En la misma categoría entrarían Tanit (mitología cartaginesa, consorte de Baal y patrona de Cartago), Cibeles (diosa griega invocada desde el neolítico) y Naná (madre del dios frigio Attis a partir de una almendra colocada en su regazo), todas diosas madre que conciben a Dios.

Las concepciones divinas no virginales pero sin unión sexual (grupo b) son las más abundantes en la mitología pagana, por lo que el nacimiento de Jesús no fue nada nuevo en la historia de las religiones del mundo. Los nacimientos de una virgen eran tan conocidos en la antigüedad que los principales Padres de la Iglesia adoptaron el concepto para el nacimiento de Jesús. Sirvan de ejemplo los casos de Hefesto, creado directamente en el útero de Hera, de Dionisio, a quien su madre Sémele concibe del Dios Zeus, de Krishna, el Dios hindú que no nació de la conexión sexual entre su madre Devakî y su padre Vasudeva (¡que era carpintero!), sino que una luz divina atravesó el corazón de Vasudeva y luego penetró en el útero de Devakî haciéndola concebir al Dios. Indra nació del seno de su madre en el Tibet 700 años antes de Cristo. Asclepio, Dios griego de la medicina (Esculapio para los romanos) era hijo del Dios Apolo y de la mortal Coronis o Corónide. El dios egipcio Serapis (dios sincrético fusión de Osiris y Apis) nació de una virgen. Según algunos eruditos, el dios babilónico Tammuz era hijo de la mortal Semíramis, fecundada por los rayos del sol. El semidiós Hércules (nombre romano del griego Heracles) era hijo del dios Zeus y la mortal Alcmena. También habría héroes y figuras históricas como los gemelos Rómulo y Remo (fundadores de Roma(4), hijos del Dios Marte con la virgen Rea Silvia) y Alejandro Magno (hijo del Dios Amón que sedujo a su madre Olimpia bajo forma de serpiente, según una de las versiones legendarias sobre su nacimiento), cuyos mitos dicen que fueron concebidos por dioses con mujeres terrenales. El teólogo evangélico alemán Wilhelm Bousset (1865-1920), miembro de la Escuela de la Historia de las Religiones, especializado en la búsqueda del Jesús histórico, dice que esto es tan claro y evidente que no se necesita acumular citas ni referencias de los hijos de dioses nacidos milagrosamente de una mujer no fecundada. Incluso los discípulos egipcios de Platón pensaban que su madre Perictione había sido fecundada por el dios Apolo. Es que la concepción inmaculada y la genealogía divina eran ideas tan corrientes y bien recibidas en aquellos tiempos, que cualquiera que destacaba sobre los demás hombres era considerado como de un linaje sobrenatural. Pero la jerarquía cristiana y millones de cristianos dicen que, de todas estas historias, la única cierta es la del nacimiento de Jesucristo, porque está en el Nuevo Testamento y las otras no. Y esto, para ellos, es un innegable sello de veracidad. Por suerte, cada vez son más los eminentes historiadores actuales que tienen la valentía de indicar que nuestras modernas ideas de dios proceden de esas creencias primitivas y salvajes en las que ya nadie cree. Y que cualquier religión hoy aceptada, tiene sus raíces en las falsedades que dominaron el pensamiento humano en sus estadios más primitivos.

Si nos concentramos solamente en el Antiguo Testamento la concepción por intervención divina no era ninguna novedad. Veamos lo que nos dice al respecto el periodista e investigador español Pepe Rodríguez (Mentiras fundamentales de la Iglesia católica, Ed. B.S.A., Barcelona, España, 1997, http://oceanodeteosofia.com/uploads/ mentiras_ fundamentales_ de_la_iglesia_cat _lica.pdf):

En el libro de Jueces, al relatar el nacimiento de Sansón de una madre que era estéril, se lee: "Fue la mujer y dijo a su marido: Ha venido a mí un hombre de Dios. Tenía el aspecto de un ángel muy temible. Me dijo: Vas a concebir y a parir un hijo. El niño será nazareo de Dios (dedicado, separado para Jehová, algunos nazareos se ofrecían voluntariamente y otros eran nombrados por Dios) desde el vientre de su madre hasta el día de su muerte". Con algunas diferencias, las circunstancias básicas de este relato se repiten también en el nacimiento de Samuel, el último juez de Israel, hijo de Ana, la esposa estéril del efraimita Elcana. Y antes Dios había intervenido también en la concepción de Isaac, hijo de Abraham. La madre de Sansón (como Ana, la madre de Samuel, e Isabel, la de Juan el Bautista) dejaron de ser estériles por la gracia de Dios, la misma que se «derramó» sobre María para fecundarla. Resulta obvio que los evangelistas se inspiraron en estos relatos —y en otros similares de origen pagano— para apoyar la grandeza que debía tener la figura de Jesús, ya que éste, como todos los personajes muy relevantes de la historia antigua, debía llevar el sello diferencial e inconfundible de un nacimiento prodigioso. Sin embargo, tal como ya observó con agudeza el erudito Alfred Loisy, especialista en estudios bíblicos e historiador de la religiones, «para descartar los relatos del nacimiento milagroso y de la concepción virginal, basta con comprobar que fueron ignorados por Marcos y Pablo, y que el de Mateo y el de Lucas no concuerdan entre sí, presentando ambos todos los caracteres de una pura invención». Nacer de una virgen fertilizada por Dios fue un mito pagano habitual en todo el mundo antiguo anterior a Jesús. Para completar la escenificación de la «señal divina» se elaboraron los episodios de la «anunciación» en los que un ser celestial, en sueños o en vivo, anunciaba la concepción milagrosa. Los relatos sobre anunciaciones a las madres de grandes personajes aparecen en todas las culturas antiguas del mundo. Así, por ejemplo, en China, son prototípicas las leyendas acerca de la anunciación a la madre del emperador Chin-Nung o a la de Siuen-Wuti; a la de Sotoktaïs en Japón; a la de Stanta (encarnación del Dios Lug) en Irlanda; a la del Dios Quetzalcoatl en México; a la del Dios Vishnú (encarnado en el hijo de Nabhi) en India; a la de Apolonio de Tiana (encarnación del Dios Proteo) en Grecia; a la de Zoroastro o Zaratustra, reformador religioso del mazdeísmo, en Persia; a la de las madres de los faraones egipcios. La lista podría ser interminable. Por regla general, desde muy antiguo, cuando el personaje anunciado era de primer orden, la madre siempre era fecundada directamente por Dios mediante algún procedimiento milagroso. Otro ejemplo es el caso de los jeroglíficos tebanos, que relatan la concepción del faraón Amenofis III (1402-1364 a.C.): el Dios Thot, como mensajero de los dioses (en un rol equivalente al que realizaba Mercurio entre los griegos o el arcángel Gabriel en los Evangelios), anuncia a la reina virgen Mutemuia —esposa del faraón Tutmés IV— que dará a luz un hijo que será el futuro faraón Amenofis III; luego, el Dios Knef (una representación del Dios Amón actuando como Espíritu de Dios, equivalente al Espíritu Santo cristiano) y la Diosa Hator toman a la reina de las manos y depositan dentro de su boca el signo de la vida, una cruz, que animará al futuro niño; finalmente, el Dios Nouf (otra representación del Dios-carnero Amón, el Señor de los Cielos, en su papel de ángel que penetra en la carne de la virgen), adoptando el rostro de Tutmés IV fecundará a Mutemuia y, aún bajo el aspecto de Nouf, modelará al futuro faraón y su ka (cuerpo astral) en su torno de alfarero. Este relato mítico egipcio, como el resto de sus equivalentes paganos, es más barroco que el cristiano, pero todo lo esencial de éste ya aparece perfectamente dibujado en aquél. El exponente escrito más antiguo que se conoce de los embarazos virginales aparece en la leyenda caldea de la concepción del gran rey de Babilonia Gilgamesh (2650 a.C.), nacido de la hija virgen del rey Sakharos, encerrada por éste en una torre, para evitar el oráculo amenazador, pero fecundada por el Dios supremo Shamash que llegó hasta ella en forma de rayos del sol (muy similar al rito de Perseo y a la concepción de Krishna, los paganos también se copiaban entre sí). Así, casi todos los fundadores de dinastías de Asia oriental fueron presentados como nacidos de virgen que, a fin de cuentas, era la forma más gráfica de hacerse reconocer como verdaderos hijos de Dios. Según refiere la tradición del pueblo tártaro, Ulano, su primer rey, nació de una virgen; y al famoso fundador del imperio mogol Gengis Khan se le hizo descendiente de uno de los tres hijos habidos por la virgen Alankava, embarazada de trillizos por un resplandor que después de envolverla le penetró por la boca. El emperador Wang-Ting fue concebido cuando una gran luminaria celeste se detuvo sobre el vientre de su madre y dos hombres celestes se aparecieron a su lado portando sendas cazoletas de incienso. Muchos grandes personajes, ya fueran reyes o sabios como, por ejemplo, los griegos Pitágoras o Platón, o aquellos que devinieron el centro de alguna religión y que acabaron siendo adorados como «hijos de Dios», Buda, Krishna, Confucio o Lao-Tsé, fueron mitificados para la posteridad como hijos de una virgen. Jesús, aparecido mucho después que ellos, no iba a ser menos. De esta forma, budismo, confucianismo, taoísmo y cristianismo quedaron impregnados con el sello indeleble de haber sido resultado de la obra de un «hijo del Cielo», encarnado a través del acceso directo y sobrenatural de Dios al vientre de una virgen especialmente apropiada y escogida. El parecido de las leyendas entre unos y otros es tan profundo como lo resalta la anécdota referida, en el siglo XVIII, por el padre agustino Giorgi, un notable experto en orientalismo: «Cuando observé que este pueblo ya poseía un dios bajado del cielo, nacido de una virgen de familia real, y muerto para redimir el género humano, mi alma se turbó y permanecí muy confuso. Puedo añadir que los tibetanos contestaron los ofrecimientos de los misioneros, diciendo: ¿para qué nos vamos a convertir al cristianismo? Si ya tenemos unas creencias idénticas a las vuestras, y que además son mucho más antiguas». En cualquier caso, la Iglesia hacía ya muchos siglos que conocía bien el paralelismo de Cristo con Buda: San Jerónimo, por ejemplo, que identificaba a los budistas bajo la denominación de samaneos, sabía que Buda había nacido de una virgen. (Gautama Siddharta, Buda, nació en Nepal en el 560 a. C. Su madre, Maha Maya, lo habría engendrado en su vientre bajo la forma de un pequeño elefante, dándolo a luz de pie apoyada en una rama de higuera. Un dios habría recogido al niño en pañales). Otros puntales de la Iglesia primitiva, como Clemente de Alejandría, Crisóstomo o San Epifanio, conocían también estas creencias.

¿Hace falta decir algo más? 



9. El nacimiento y la adoración del Niño Jesús

¡Feliz Navidad a todos los dioses nacidos el 25 de diciembre! Attis, Krishna, Osiris/Horus, Hermes, Heracles, Adonis, Tammuz, Mitra, Zaratustra, Dionisio…! Todos seres legendarios que personificaban el mito solar. Jesús también, no podía ser menos. Esa fecha corresponde al fin del solsticio de invierno del hemisferio norte, día en que el sol renace. La importancia de esto para las religiones paganas radica en que el sol, al ir aumentando paulatinamente su fuerza, renovaba su influencia sobre la naturaleza con el consecuente renacimiento de un nuevo ciclo vital. Los primitivos cultos agrícolas de esas remotas épocas divinizaron todas las manifestaciones de la naturaleza de las que dependía su supervivencia sobre la tierra. Y todos esos dioses estaban identificados por las mismas cualidades: la luz, la vida, la palabra o el hijo del Dios Sol. Más detalles sobre las influencias cósmicas en la elaboración de todas estas mitologías primitivas los presento más abajo (cf. infra, Algunos significados astronómicos). Dudo mucho que estas consideraciones fueran la verdadera motivación cuando el cristianismo decretó la misma fecha para el nacimiento de su Dios hecho hombre. Permítaseme compartir al respecto, lo que dice Pepe Rodríguez (Ritos y Mitos de la Navidad, Ed. B, Barcelona,1997):

En el solsticio de invierno todos los pueblos antiguos, adoradores del sol, celebraban el nacimiento del astro rey mediante grandes festejos. Los pueblos prerromanos, durante los tres días anteriores al 24 y 25 de diciembre, así como en los seis posteriores que llevaban hasta el Año Nuevo, festejaban el retorno del Nuevo Sol y las fuerzas vegetativas de la Naturaleza. Con el inicio de la expansión de la Iglesia católica por todo el continente europeo, los papas no siempre pudieron imponer su fe por la fuerza y a menudo tuvieron que obrar con astucia fingiendo tolerar determinados ritos paganos aunque en realidad los minaban y transformaban progresivamente al entremezclarlos con elementos cristianos añadidos. Desde hace miles de años, y para las culturas y sociedades más diversas, la época de Navidad ha representado el advenimiento del acontecimiento cósmico por excelencia, del hecho más fundamental de cuantos podían garantizar la supervivencia del hombre pagano o campesino -pagus significa aldea y paganus aldeano o rústico-, del nacimiento -o, mejor dicho, renacimiento anual- de la principal divinidad salvadora. No es ninguna casualidad, por tanto, que el natalicio de los principales dioses solares jóvenes de las culturas agrarias precristianas -como Osiris, Horus, Apolo, Mitra, Dionisos/Baco, etc.- fuese situado durante el solsticio de invierno. Y es menos casual aún que el natalicio de Jesús-Cristo, el Salvador cristiano, se haya concretado en el 25 de diciembre, fecha en la que hasta finales del siglo IV de nuestra era se conmemoró el nacimiento del Sol Invictus en el Imperio Romano.

Los indicios del origen pagano de las fechas de la Navidad y de la adoración de los Reyes Magos son clarísimos. La elección del 25 de diciembre fue hecha por la Iglesia en el siglo IV (entre los años 352 y 355), de la mano del Papa Liberio, y su finalidad fue la de adaptar y cristianizar el culto al Sol, estableciendo oficialmente la conexión entre Cristo y ese astro. Numerosos estudiosos cristianos han dado por buena esta teoría. Por otra parte el mitólogo Joseph Campbell, refiriéndose a las fechas de Navidad y Reyes, afirma que fueron adoptadas tardíamente "posiblemente para absorber el festival del nacimiento de Mitra" (cada primer minuto de todos los 25 de diciembre en el Templo de Mitra los sacerdotes, con atuendos blancos, encendían velas e inciensos celebrando el nacimiento del Hijo del Dios).

El nacimiento en una cueva o gruta era un mito pagano muy común. En una cueva nacieron, entre otros, Heracles, Hermes, Apolo, Cibeles, Poseidón, Dionisio, Mitra. En su obra The Story of Religious Controversy (1929), Joseph McCabe cuenta: "...todos los años los templos de Horus presentaban a los feligreses, alrededor del 25 de diciembre, la escenificación del nacimiento de Horus. Era representado como un bebé nacido en un establo, con su madre Isis parada al costado. El escritor romano Macrobious hace la misma afirmación acerca de la representación del nacimiento de Horus en los templos. En todo el mundo eran conocidas las estatuas o pinturas de Isis con el bebé Horus en sus brazos".

El decorado habitual que rodea el nacimiento del niño-Dios (pesebre, señales celestes, magos, pastores, ángeles cantores, animales amables) es también de origen pagano. En la mayoría de los relatos acerca del nacimiento de dioses o de héroes se indica la aparición de estrellas u otras señales celestes que anuncian la calidad sobrenatural del recién nacido. Así, por ejemplo, en la leyenda china de Buda se habla de un astro luninoso que anunció su nacimiento y se le llamó "Estrella Mesiánica"; en el Bhâgavata-Purâna se cuenta como un meteoro luminoso anunció el nacimiento de Krishna; el historiador Justino refiere cómo la grandeza futura del rey Mitríades ya había sido anunciada por la aparición de un  cometa en el momento de su nacimiento; el día que Julio César nació apareció la estrella Ira en el firmamento. Bárbara G. Walker (Man Made God, Stellar House Pub., Seattle, 2010) manifiesta que el nacimiento de Horus (renacimiento de Osiris) el 25 de diciembre, fue anunciado por ángeles y pastores y por la estrella más brillante del cielo (Sirio, según los astrónomos), y asistido por tres hombres sabios o "Tres Magos" (¿habrá mayores similitudes con el nacimiento del niño Jesús?).

La presencia de los "magos" venidos de Oriente en el relato de Mateo (no aparecen en ningún otro texto del Nuevo Testamento) y la adoración por los pastores con presencia de ángeles y seres celestiales descrita por Lucas, aportan también pistas para buscar el contexto pagano que pervivía aún en muchas leyendas dadas por ciertas en esa época. En rituales como los efectuados en Persia, desde tiempos del rey Darío I (521-486 a.C.) y probablemente desde cientos de años antes, los magos/sacerdotes ya solían ofrecer a Ahura Mazda (el Dios solar principal del mazdeísmo) los presentes de oro, incienso y mirra. Está bien documentado que Mitra fue adorado por pastores y magos, que trajeron presentes a su gruta sagrada. Cuando nació Buda la tierra tembló, oleadas de lluvias perfumadas y de flores de loto cayeron de un cielo sin nubes, mientras que los devas ("divinidades resplandecientes"), equivalentes a los ángeles y arcángeles católicos, cantaban en los aires: "Hoy ha nacido Bodhisattva sobre la tierra para dar paz y alegría a los hombres, para expandir la luz por los rincones oscuros y para devolver la vista a los ciegos". El niño fue visitado por sabios que le trajeron joyas y sustancias preciosas. En el momento del nacimiento de Krishna todos los devas dejaron sus carros en el cielo y, haciéndose invisibles, fueron hasta la casa de Mathura en la que estaba por nacer el niño divino y se pusieron a cantar alabanzas en su honor. Aunque nadie los vio, según la leyenda todo el mundo pudo oír sus cantos. Además le regalaron oro, incienso y mirra, y también estaban presentes los pastores. Durante el nacimiento de Confucio (551 a.C.) aparecieron dos dragones en el aire por encima de su casa y cinco venerables ancianos, que representaban a los cinco planetas conocidos entonces, entraron en la habitación del parto a honrar al recién nacido; una música armoniosa llenó los aires y una voz proveniente del cielo exclamó: "Éste es el hijo del cielo, el divino infante, y es por él que la tierra vibra en melodioso acorde". 

De un contexto pagano se originó la bella estampa, popularizada por los pesebres navideños, del buey y el asno adorando y calentando al niño Jesús acostado en su cunita de paja. La tradición de los animales adoradores y/o auxiliadores de personajes extraordinarios la encontramos también en culturas anteriores al cristianismo. Se observa desde la cercana leyenda romana de Rómulo y Remo, amamantados por una loba, hasta las leyendas esparcidas por toda Asia que reproducen tradiciones antiquísimas como las de Tchu-Mong (Corea), Tong-Ming (Manchuria) o Heu-tsi (China). De este último, por ejemplo, se cuenta que "su dulce madre lo trajo al mundo en un pequeño establo al lado del camino; los bueyes y corderos lo calentaron con su aliento. Acudieron a él los habitantes de los bosques, a pesar del rigor del frío, y las aves volaron hacia el niño como para cubrirlo con sus alas".

Una de las representaciones más antiguas, que abarca desde la anunciación hasta la adoración del niño-Dios, se encuentra en los grabados del Templo de Luxor, construido 1400 años antes de nuestra era. Al respecto, extraigo (y reorganizo en aras de simplificar) fragmentos de "The historical Jesus and mythical Christ", del especialista inglés en religión egipcia Gerald Massey (1828-1907):

En una primera escena el mensajero de los dioses Taht (Thoth) (¿el ángel Gabriel?) saluda a la virgen reina Mut-em-Ua (Mutemwiya) (¿María?), anunciándole que tendrá un hijo. En la siguiente escena, el dios Kneph (Amun) (¿el Espíritu Santo?) le transmite vida. [...] La cuarta escena es la adoración. Aquí el niño está entronado recibiendo homenajes de los dioses y regalos de los hombres. Detrás de la deidad Kneph, tres hombres están arrodillándose y ofreciendo regalos con la mano derecha y vida con la izquierda (¿los tres Reyes Magos?).

El niño así concebido es el Faraón Amenofis III, que adquiere de esta forma una naturaleza semi-divina. Las escenas son una readaptación de la historia original del anuncio del dios Thoth a la virgen Isis, sobre el nacimiento de su hijo Horus, donde además el niño recibe la adoración y los regalos de tres reyes o magos.       


10. La matanza de niños por Herodes

De los evangelistas canónicos, el único que relata este episodio es Mateo (Mt 2, 16-18). Ningún otro escrito, ni religioso ni profano, lo menciona. Incluso este hecho (históricamente falso) tiene origen pagano. De Pepe Rodríguez (cf. supra) transcribimos:

Herodes mandó matar a todos los niños que había en Belén y sus aledaños, de dos años para abajo. Esta leyenda, como el resto del mito evangélico sobre Jesús, es falsa y también está tomada de antiguas tradiciones paganas. Sirva de ejemplo la descripción de una parte de la leyenda del nacimiento de Krishna, octava encarnación de Vishnú, segunda persona de la trinidad brahamánica. Los astrólogos —o un diablo, según otra versión del mito— habían pronosticado a Kamsa, el tirano de Mathurá, que un hijo de su hermana Devakî le arrebataría la corona y le quitaría la vida, por lo que el soberano ordenó la muerte de su sobrino Krishna tan pronto naciese. Pero éste, gracias a la protección de Mahádeva (el Gran Dios o Shiva), pudo ser puesto a salvo por sus padres con la colaboración de la familia de su fiel servidor Nanda, un pastor de vacas. Cuando se enteró de la desaparición del recién nacido, el rey Kansa ordenó la matanza general de cuantos niños varones habitasen en su reino, siendo asesinados todos menos el divino Krishna. El origen de la historia cristiana también pudo proceder de oriente —lugar donde fue redactado el Evangelio de Mateo hacia el año 90 d.C.—, y la encontramos en leyendas tan dispares como la de Moisés, salvado de la matanza de niños hebreos ordenada por el faraón para impedir «la llegada de un niño hebreo destinado a humillar a los egipcios y glorificar a los israelitas»; la de Abraham, muy similar a la de Moisés, o la del emperador romano Augusto (62 a.C.-14 d.C.), que se libró de la muerte a la que el Senado condenó a todos los varones nacidos en un mismo año para evitar la aparición de un monarca profetizado.

Esta leyenda bíblica también tiene antecedentes en la mitología griega. Antes de Zeus, Cronos era el rey de los dioses. Oyó que un día tendría un hijo que lo derrocaría. Cronos decidió impedir esto tragándose a todos sus hijos después que nacieron. Su esposa Rea escondió uno de los bebés, que por supuesto era Zeus, que más adelante mataría a Cronos para tomar el control de los dioses del Olimpo. También se relata esta matanza en las historias de Buda y Horus.


11. Los milagros

La vida de Jesús es un calco, con ligeras variaciones, de la de Krishna, y coincide en lo fundamental con las de Tammuz, Osiris, Dionisio, Buda, Mitra, entre otros. Por supuesto, los milagros no escapan a esta apropiación. No hay ningún milagro en los Evangelios que no se hubiera realizado ya antes, como hemos avanzado líneas atrás. La historia de las religiones está plagada de milagros. Todos los que aparecen en el Nuevo Testamento son plagios de la época pre-cristiana, siendo la similitud más exacta con los realizados por Buda, Pitágoras, Heracles, Dionisio y los mitos egipcios. Otros fueron efectuados por Orfeo, Epiménides, Esculapio, Asclepio, Empédocles, Plotino y paro de enumerar sin agotar las referencias(5). También Mahoma realizó milagros. 

Algunos ejemplos:

- la curación de un leproso: fue uno de los primeros milagros realizados por Krishna;

- la resurrección de Lázaro: Krishna resucita a dos hijos de un Bramán, Hércules y Apolonio resucitan mujeres, Horus resucitaba a los muertos, Asclepio resucitó a seis muertos;

- transferencia de los demonios de Gadara a los cerdos que se tiran y ahogan en un lago: en los Misterios de Eleusis (antigua Grecia) los iniciados se bañaban con cerdos pasándoles los demonios y luego los sacrificaban; en los juicios egipcios los espíritus condenados son obligados a regresar al abismo, lago de materia primordial, bajo forma de cerdos;

- la multiplicación de los panes alimentando a más de 5000 personas y sobrando doce canastos llenos: Buda multiplica los panes para alimentar a más de 500 personas... y sobran ¡doce canastas!; en la mitología egipcia multitud de almas son alimentadas en Annu, llamado el lugar donde se multiplican los panes, sobrando ¡doce canastas! que representan las doce casas del zodíaco;

- Jesús camina sobre las aguas: los libros budistas más antiguos indican que una de las habilidades mágicas de Buda era caminar sobre las aguas, incluso cruzó el Ganges de esa forma, y en el Mahavagga se relata un episodio idéntico al de Jesús; en el ritual egipcio el alma del muerto pide poder caminar sobre las aguas como caminó Nun sin hacer ninguna parada;

- la conversión del agua en vino en las Bodas de Caná: Dionisio, el dios griego del vino, hacía que en su templo en Elis, en el día de su fiesta, tinajas vacías se llenaran de vino y de una fuente en su templo en la isla de Andros fluía vino en vez de agua;

- la pesca milagrosa (Juan 21, 4-11): es bastante similar al episodio atribuido a Pitágoras, pero lo más significativo y prueba flagrante del plagio, es que Pitágoras contó 153 peces y en Juan se lee "...sacó (Pedro) la red llena con ciento cincuenta y tres pescados grandes".

- la transfiguración de Jesús frente a tres de sus discípulos (Mateo17, 1-3): la escena se inspira en el ascenso de Osiris en la montaña de la luna y es similar a la transfiguración de Buda en la montaña de Ceilán.

Para más detalles me permito citar y reproducir a Karlheinz Deschner en su obra "El credo falsificado" (211 pp, 2005), por considerarlo absolutamente demostrativo.

Buda sanó enfermos, hizo ver a ciegos, oír a sordos y andar a impedidos. Caminó sobre el Ganges, al igual que más tarde lo haría Jesús sobre el lago. E igual que los discípulos de Jesús, también los de Buda hicieron milagros. De la misma manera que Pedro camina sobre las aguas, antes lo había hecho un discípulo de Buda. Y de igual manera que Pedro comenzó a hundirse cuando flaqueó su fe, lo mismo le sucedió al discípulo de Buda cuando dudó de Buda. Y de la misma manera que el Señor salva a Pedro, de la misma manera se salva el discípulo de Buda por el fortalecimiento de su creencia en el maestro. E igual que Jesús en Lucas, también Pitágoras comienza su actividad misionera con un milagro de peces. Pitágoras curó a enfermos, calmó tempestades, algo que Empédocles hacía tan a menudo que lo apodaban “dominador del viento”. También Empédocles curó apestados y resucitó muertos. El milagro de la boda de Caná (donde Cristo transformó agua en vino), fue realizado antes por Dionisio. El semidios griego de la medicina Asclepio (cf. supra) realizó milagros en el siglo V antes de Cristo en Epidauro. Y para ver cómo numerosos milagros de Jesús nos retrotraen a los de Asclepio,  Carl Schneider (teólogo evangélico austríaco, 1801-1882) ha resumido sus investigaciones de manera gráfica diciendo: “Jesús, como Asclepio, sana extendiendo la mano, o colocando un dedo en el miembro del cuerpo enfermo, o simplemente rozando al enfermo". Ambos curan a paralíticos, mudos, enfermos a distancia, tullidos. Asclepio resucitó a seis muertos. (El milagro más grande atribuido a Jesús, la propia resurrección, lo trato en el punto 12). Los historiadores de la Religión han demostrado, ya desde hace tiempo, que en la literatura antigua hay numerosos equivalentes con las historias milagrosas evangélicas; que éstas concuerdan en estilo y contenido con las narraciones profanas  y que, en su mayor parte, es muy posible el origen pagano de las leyendas neotestamentarias de milagros. Según el teólogo Bousset (cf. supra) se transfirió a Jesús todo tipo de historias vigentes en el lenguaje popular. “Narradores cristiano-judíos”, escribe el teólogo Martín Dibelius (1883-1947, alemán, participante del movimiento de la búsqueda del Jesús histórico, junto con Bousset)convirtieron a Jesús en el héroe de las leyendas de profetas o maestros conocidos, novelistas cristiano-paganos continuaron con historias de dioses, salvadores y taumaturgos aplicándolas al salvador cristiano”. Así aparecen otra vez, en el Nuevo Testamento, los milagros estándar de muchas “religiones sublimes.” Curaciones inexplicables, sobre todo expulsión de demonios, caminar sobre las aguas, pacificación de tormentas, multiplicaciones maravillosas de pan y alimentos..., todo esto era conocido y habitual en el mundo antiguo. Los católicos consideran los milagros bíblicos como “hechos incuestionables” y están obligados a “creer todos los milagros contenidos en la Sagrada Escritura, porque Dios nos los ha revelado".


12. Muerte en la cruz y resurrección... al tercer día

La mitología sumeria, la del antiguo Egipto, las creencias hindúes, los misterios grecorromanos y otras fuentes mitológicas, presentan patrones culturales compartidos de dioses que mueren y resucitan. Los eruditos ubican el origen de esta leyenda en los sumerios: la diosa Innana desea reinar en el infierno y desciende a él, pero su hermana Ereskigal, reina del infierno, temerosa que le arrebate el poder, la mata. Pero como la Tierra no puede subsistir sin Innana, el dios Enki la resucita. 

Bastante antes de Jesús de Nazaret había dioses solares y héroes mitológicos crucificados. La muerte de Jesús narrada por los evangelistas se rodea de no pocos detalles coincidentes con los acaecidos durante la muerte de las deidades paganas. Horus, que inició su prédica a los 30 años y fue muerto a los 33, fue crucificado entre dos ladrones. Sansón murió con los brazos en cruz para salvar a su pueblo de los filisteos. Mercurio, a quien 500 años antes de nuestra era se veneraba ya como intercesor de los hombres y que en tiempos de Jesús era honrado como salvador del mundo, encomendó su espíritu a su padre expresándose además casi en los mismos términos que, si creemos al evangelio de Lucas, se habría pronunciado Jesús. El lanzazo del soldado Longinos, que abre el costado de Jesús en la cruz y de donde "mana sangre y agua", fue tomado de otros dioses también lanceados en el costado, como el escandinavo Odín, el indio Vishnú, el filipino Marsias y el griego Adonis. Dionisio, de adulto, muere crucificado, desciende a los infiernos y vuelve de entre los muertos para sentarse a la diestra de su padre Zeus. Sus fieles lo adoraron en la cruz sobre un altar con vasos de vino. Según el teólogo Hermann Raschke (1887-1970, pastor protestante alemán de la Comunidad Protestante Unida de Bremerhaven, ciudad del Estado de Bremen, suspendido por el comité eclesiástico de la Iglesia de Bremen), la crucifixión de Jesús es una forma desarrollada de la crucifixión de Dionisio. Krishna murió clavado a un árbol (en la antigüedad a esta muerte también se la llamaba crucifixión). El castigo que recibe Prometeo por parte de Zeus se asemeja, en sus representaciones, al que se produce en el calvario y la crucifixión de Jesús. La conexión entre la pasión y el sacrificio del Nazareno por la humanidad y lo que sufre Prometeo, benefactor de la humanidad, parece inspirar a los artistas cristianos un modelo a seguir. Prometeo parece jugar un papel de vínculo entre los dioses y los hombres, entre el cielo y la tierra, similar al jugado por Jesús en el Cristianismo. Ambos conocen su destino y lo aceptan en pro de la salvación de los humanos. Ambos corren suerte similar, pasan calvario, tortura y cruz. Luciano de Samósata (125-181), escritor sirio en lengua griega, califica el castigo de Prometeo como crucifixión:

Hefesto.- Echemos un vistazo, Hermes, porque no conviene crucificarlo cerca del suelo, para que no le rescaten esas creaciones suyas, los hombres. Pero tampoco en la cima de la montaña que no lo verían los de abajo. Si te parece lo crucificamos en el medio, al borde del abismo, con los brazos sujetos a las rocas…

Prometeo.- Me parece Hermes que culpas a un inocente... Si tienes tiempo me gustaría demostrar que Zeus ha dictado una sentencia injusta contra mí y ... Hermes defiende su causa, manteniendo que su decisión de crucificarme en el Cáucaso es justa.

Hermes.- No hay más que hablar, una cruz perfecta. No te resistas, anda y sube y prepárate para que te clavemos a la montaña.

Fue en el siglo IV cuando la cruz se convirtió, poco a poco, en el símbolo predilecto para representar a Cristo y su calvario de salvación. Desde el sueño del emperador Constantino hacia el 312 ("con esta señal, la cruz, vencerás"), que precedió a su victoria guerrera contra su cuñado Majencio, y el descubrimiento de la "verdadera" cruz de Cristo en Jerusalén en el 326 por Elena, la madre del mismo emperador, la atención de los cristianos hacia la cruz fue creciendo hasta transformarse en el símbolo de la Iglesia. Sin embargo, la cruz como símbolo sagrado, en sus diferentes formas, tiene su origen en los cultos solares. Fue adorada en la India desde tiempos inmemoriales y los historiadores la ubican en los cultos de Shiva, Brahma, Visnú y Krishna. Los antiguos babilonios honraban la cruz como símbolo religioso de algunos de sus dioses, como Anu y Bal. Varios siglos antes de la era cristiana, la cruz era venerada entre los budistas y los seguidores del Lama en el Tibet. Es interesante saber que el cristianismo primitivo rechazaba la veneración de la cruz como referencia religiosa, y sobre todo si tenía la imagen de un hombre colgado de ella.

Toda la parafernalia cósmica descrita en los Evangelios en el momento de la muerte de Jesús, sol que se oculta tres horas, tierra que tiembla, rocas que se parten, muertos que salen de sus tumbas (Lucas23, 44-45; Mateo27, 51-52), tiene sus antecedentes en el campo mitológico: al morir el dios azteca Quetzalcoatl el sol se oscureció; al momento de la muerte de Krishna hubo tinieblas durante tres horas, llovió fuego y cenizas, miles de figuras y espíritus se veían por todos lados; al morir Buda hubo oscuridad, cayeron millares de meteoritos, hubo violentos terremotos, el océano se elevó, rocas de las montañas se desmoronaron, espíritus sin cabeza llenaron el aire. Copia casi idéntica la de los evangelistas ¿no?

El "descenso de Jesús a los infiernos" después de muerto merece un comentario aparte. Ninguno de los evangelios canónicos lo menciona... pero aparece en el Credo apostólico actualmente vigente en la liturgia católica (considerado el resumen de la fe de los apóstoles, originado probablemente en la Galia del siglo V como desarrollo de un viejo credo romano del siglo IV inspirado en la Carta a los Efesios (4:9) de Pablo de Tarso). No figura ni en el Credo niceno (Concilio de Nicea I, 325 d.C.) ni en el Credo niceno-constantinopolitano o Credo largo (Concilio de Constantinopla, 381 d.C.). Era tal vez un detalle pagano que se había olvidado en la creación del nuevo mito y se decidió incorporarlo. Porque muchos dioses anteriores habían bajado a los infiernos: Krishna, Zoroastro, Osiris/Horus, Adonis, Baco, Hércules, Mercurio, Baldur (escandinavo), Quetzalcoatl (azteca) (según T. W. Doane, Bible myths and Their parallels in other religions).

La resurrección de Jesús es el elemento determinante de la fe cristiana, elaborado por Pablo de Tarso. No solo es la resurrección en sí una obra divina, también lo es el hecho que alguien, Jesús, anuncie en vida que va a ser resucitado. El milagro de los milagros, la propia resurrección, era una proeza que los "hombres divinos", tanto los mitológicos como los históricos, superaron repetidamente con éxito. Los dioses que mueren y resucitan eran un fenómeno frecuente en esos tiempos en las religiones occidentales y del Asia Menor, pero no en otras como las de la antigua China. Tan comunes eran que el autor eclesiástico Orígenes afirma en el siglo III que "el milagro de la resurrección no aporta nada nuevo a los gentiles y no puede, por ello, resultarles escandaloso". Entre los dioses más conocidos que resucitaron están Dionisio, Heracles, el babilonio Tammuz (Adonis para fenicios y griegos), Attis, Marduk, Mitra y, en cierta forma, Osiris. 

Muchos dioses resucitaron "al tercer día": Horus (Egipto, cf.supra), Mitra (Persia, cf. supra), Krishna (India), Attis (Frigia), Marduk (Babilonia). También es notable la tradición budista (siglo VI a.C.) que dice que una fuerza misteriosa abrió la tumba de Sidharta (Buda) y éste fue ascendido al Nirvana. Según los expertos en Religiones Comparadas este mito influyó decisivamente en el Judaísmo (Cautiverio de Babilonia, 586 a.C.) y, por su intermedio, en el Cristianismo y el Islamismo. Ausonius, una forma de Baco (y equivalente a Osiris), era muerto en el equinoccio de primavera (21 de marzo) y resucitaba a los tres días. La "ascensión a los cielos" después de la resurrección es un fenómeno comúnmente descrito en la mitología pagana. Las leyendas de Krishna, Rama (una de las encarnaciones de Visnú), Osiris, Zoroastro, Buda, Adonis, Tammuz, Baco, Hércules, Quetzalcoatl, entre otros, indican explícitamente la subida a los cielos en cuerpo y alma.

Si la Pascua se correspondiese con una celebración onomástica, la de la supuesta resurrección de Jesús, que debió acontecer en un día determinado, la fiesta tendría una fecha fija, pero no es así ya que ésta varía de acuerdo con la distribución del año astronómico. Con esto se reafirma el origen pagano de este fundamental mito cristiano. La denominación de "Cordero Pascual", empleada por la Iglesia para designar al Jesús de la Pasión, no es ajena al mito pagano. En los escritos neotestamentarios, particularmente en el Apocalipsis de San Juan, se identifica repetidamente a Jesús con el Agnus Dei (Cordero de Dios) que "quita los pecados del mundo". Esta responsabilidad fue adjudicada a casi todos los dioses que precedieron al cristianismo. Pero si queremos remontarnos aún más en el tiempo, encontraremos también la costumbre mesopotámica de contarle los pecados del pueblo a un carnero o cordero, que luego era obligado a internarse en el desierto para que con su muerte expiara las culpas humanas.


13. Las apariciones póstumas

También las apariciones póstumas del dios resucitado, tan numerosas y diversas en los Evangelios y otros textos del Nuevo Testamento, existen en leyendas anteriores: Apolo, Osiris, Aristeo (dios menor de la mitología griega), Rómulo, Cleómanes (rey de Esparta). Es curioso que el Jesús resucitado solo se aparece a sus discípulos y seguidores más cercanos, nunca a sus enemigos judíos o romanos u otra persona o grupo independientes, cosa que hubiera tenido un impacto colosal. Sospechoso ¿no?


14. La Santísima Trinidad, una más de entre las trinidades 

El cristianismo original, una secta judía herética, copió ceremonias, ritos y creencias de las religiones paganas con las que competía. Su origen judío lo obligaba a proclamar un Dios único, pero la influencia del paganismo, habituado a tener tres dioses o trinidades como divinidades a adorar, lo impulsaba implantar un trío de dioses, Padre, Hijo y Espíritu Santo, pero que a la vez son uno. De esta forma atraía al inmenso sector pagano y politeísta de la población. La trinidad cristiana, impuesta por emperadores y papas por intereses políticos-religiosos, se comenzó a definir en el Concilio de Constantinopla en el 381, aunque ya se venía discutiendo desde el Concilio de Nicea en el 325, y fue definitivamente dogmatizada en el Concilio de Calcedonia en el 451. Esta incongruencia, una "verdad revelada" según la Iglesia, es declarada misterio y un dogma que deberá creerse para salvarse del infierno. Es importante señalar que ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento (con excepción de 1 Juan5, 7-8 que, según los eruditos bíblicos, fue interpolado tardíamente con el fin de justificar el dogma de la trinidad), existe la más remota idea de una trinidad. En ambos se enfatiza el concepto de un dios único: la trinidad es un concepto totalmente ajeno a la Biblia, al judaísmo y al cristianismo original.

La trinidad de dioses es una idea ya desarrollada en casi todas las religiones paganas, desde miles de años antes del cristianismo. Dice Deschner:

Y como en el cristianismo nada es original, tampoco lo es la doctrina de la trinidad. Hubo trinidades en el hinduismo, en el budismo..., así como en las grandes religiones helénicas. Hubo una teoría trinitaria de Apis y Sarapis; hubo una trinidad en la religión dionisíaca: Zagreus, Fanes y Dionisio; hubo una trinidad romana: Júpiter, Juno y Minerva. Ya en el hinduismo y el budismo, la divinidad de tres cabezas era símbolo de la trinidad, al igual que en el paganismo pre-cristiano. Manifestaciones que, por supuesto, han sido combatidas. Para el cristianismo primigenio las ideas trinitarias eran totalmente extrañas.

Sobre este punto, a riesgo de repetirme y cansar al lector, me permito extractar nuevamente algunos conceptos de Pepe Rodríguez en el capítulo 15 de su obra ya indicada (cf. supra).

Las doctrinas trinitarias abundan en épocas pre-cristianas. Si repasamos la historia de las religiones veremos que en casi todas ellas era corriente la idea de una trinidad divina. Los panteones trinitarios fueron una de las características de la religión del Antiguo Egipto desde unos tres mil años antes de la aparición del cristianismo (por esto cuando el cristianismo post Jesucristo llevó a Egipto su propuesta de tres formas de un Dios único, la idea cuajó con facilidad, agregado mío). El sistema cosmogónico menfita se componía de la tríada Pta (creador de dioses y hombres), Sejmet (esposa) y Nefertem (hijo); la tríada tebana era Amón, Mut (esposa, Diosa del cielo) y Jonsu (hijo); la tríada osiríaca era Osiris, Isis (esposa) y Horus (hijo). Los babilonios y caldeos (2100 a.C.) veneraban los cuatro grandes dioses o Arbail, formados por tres divinidades masculinas y una femenina que era virgen, aunque reproductora. Esta primitiva trinidad masculina estaba integrada por Bel (Señor del Mundo, Padre de los Dioses, Creador), Hea (forjador del Destino, Señor del Abismo, Dios de la Sabiduría y del Conocimiento) y Anu (Rey de Angeles y Espíritus, Gobernador de los cielos y la tierra). Según la Teogonia de Hesíodo (siglo VIII a.C.), la primitiva trinidad helénica estaba compuesta por Ouranos (Urano), Gaea y Eros. La Trimürti o trinidad hindú está compuesta por Brahma, Visnú y Shiva; Una tríada más antigua, de origen persa, fue la de Varuna, Indra y Naatya. Estas trinidades tuvieron una influencia decisiva a la hora de construir un misterio central para la joven religión cristiana.

Y yo agrego de otras fuentes. La tríada principal de los sumerios, anteriores a los babilónicos, estaba formada por Anú (señor del cielo y el que reina), Enlil (señor del aire y de la tierra) y Ea (señor de las aguas). Había otra tríada compuesta por Sin (dios de la luna), Samás (dios de la justicia) e Ishtar (diosa del amor y de la vida). De esta última se derivan las diosas Astarté, fenicia, Afrodita, griega y Venus, romana. El Taoismo chino tenía la trinidad Jade, Lao Tzu y Ling Pao. Lógicamente, las mitologías van evolucionando con el tiempo, se transforman, se mantienen algunos dioses, se cambian algunos nombres manteniendo sus funciones (por ejemplo, se sustituye a Enlil por Marduk) y aparecen otros que reemplazan a los anteriores. Los celtas, tribus que descendieron del norte de Europa desde mil años antes de nuestra era, representaban a sus grandes dioses en forma triple, para reforzar la idea de su poder. Tenían varias tríadas, la mayoría femeninas, como las tres Brigits, las tres Machas o las tres Morrigan. Es muy conocida es la trinidad griega formada por Zeus (dios del cielo), Poseidón (dios de mares y océanos) y Hades (dios del inframundo). Otra trinidad persa era la compuesta por los dioses Ahura Mazda, Mitra y la Diosa Anahita, esposa de Ahura Mazda y madre de Mitra. Incas, Aztecas y Mayas adoraban trinidades. Los ejemplos de trinidades paganas son interminables, no creo necesario hacer aquí un inventario exhaustivo.


15. El aura de Jesús y los santos

Otro resto de la simbología pagana presente en el cristianismo es la aureola que rodea la cabeza de Cristo, de sus apóstoles y de los santos cristianos más destacados. El aura aparece ya en las representaciones iconográficas de los fundadores y/o figuras relevantes de las religiones pre-cristianas: adornaba la cabeza de los dioses en Egipto (Isis, Ra, Dios del sol), Persia (Mitra), Grecia (Apolo), Roma (Venus, Neptuno), China (Tai Yang Shen, deidad solar), Tíbet, Japón, India (Buda y sus principales discípulos). Aún hoy día, en los templos rupestres de las cuevas de Ellora, en el estado indio de Maharashtra Norte, puede verse la figura de Indrani (la esposa de Indra, el principal Dios de la India en la antigüedad) sosteniendo en sus brazos al niño Dios-Sol y llevando ambos alrededor de sus cabezas un halo similar al de la Virgen y el Niño cristianos. También con la cabeza aureolada se representa, en antiguas pinturas, al niño Krishna siendo amamantado por su madre Devakî. En las culturas antiguas, además de un reflejo de la gloria celeste representada por el Sol, el nimbo era un símbolo de realeza. Y así lo tomaron también los primitivos artistas cristianos, que representaron con halo áureo no sólo a Cristo y los santos sino, también, a los llamados emperadores cristianos (Trajano, Antonino Pío, Constantino, Justiniano), tal como puede verse en las monedas y medallas de la época.


16. Tres sacramentos: el bautismo, la eucaristía y la confesión

El bautismo cristiano surgió a imitación de los bautismos paganos, sostienen los estudiosos Wilhelm Bousset (cf. supra) y Martin P. Nilsson (Profesor de Historia Antigua de la Universidad de Lund, especializado en religiones, y miembro de la Real Academia Sueca de Letras, Historia y Antigüedades, 1874-1967). El bautismo con agua es un rito común muy antiguo, presente en muchas religiones como en los Misterios Órficos y en los de Eleusis, en las religiones de Asur, de Babilonia, de Egipto, de Creta, de China. Los brahmanistas de la India tenían una ceremonia similar al bautismo cristiano, realizada en un río. Los seguidores de Zoroastro no solo practicaban el bautismo sino que además marcaban la frente del iniciado con el "signo sagrado", que no era otro que el signo de la cruz. Buda también fue bautizado con agua, en presencia del "Espíritu de Dios". Horus fue bautizado por Anup (Juan) el Bautista, posteriormente decapitado. El culto a Mitra tenía en su liturgia la purificación mediante el agua para ingresar a esa religión y la confirmación posterior. El bautismo cristiano, incorporado e instituido por Pablo de Tarso en su Epístola a los Romanos, es a todas luces inspirado principalmente por su predecesor mitraico. También hay antecedentes en el Antiguo Testamento: la narración bautismal más antigua proviene de Isaías. Incluso el Padre de la Iglesia Tertuliano reconoce que "...el lavado con agua es el canal por el cual los paganos son iniciados en algunos ritos sagrados de algunos dioses...", adjudicándolo por supuesto a las malas artes del demonio que lo copió del posterior cristianismo. En sus libros Y de nuevo cantó el gallo (544 pp, 1998) y El credo falsificado (211 pp, 2005), Deschner hace una descripción muy detallada del bautismo en los cultos mistéricos y en la Iglesia antigua.

Casi todos los cultos conocían la idea básica del bautismo como "renacimiento". "Renacido a la vida eterna" (in eternum renatus) se autodenominaba el creyente de Attis, "renacido" el salvado por Isis, "los nacidos de Dios" en la religión de Dionisio. En el bautismo del cristianismo primitivo, al igual que en el culto de Isis, el dispensador del bautismo debía ayunar y el lugar del bautismo podía ser un río, una fuente o la playa. Y, como en la religión de Mitra, se bautizaba preferentemente al inicio de primavera (en Pascua) y, como en el bautismo eleusíaco o de Orfeo, muchas veces la inmersión se hacía desnudo. Más tarde se llevó a cabo en una casa bautismal, el baptisterio, que también tiene sus antecedentes en las fuentes e instalaciones de las religiones de misterios, sobre todo del culto a Mitra, levantadas para bautizar. Incluso en sus templos había una especie de pila de agua consagrada. En el siglo IV el bautismo cristiano se convierte en una fiesta de dimensión social con cartas de felicitación"... "Tras la praxis bautismal cristiana no se esconde otra cosa que la vieja visión pagana de la fuerza misteriosamente salvadora y purificadora del agua, sobre todo del “agua fluyente” y “viva”, proveniente de la divinidad y vivificada por ella. De ahí que se atribuyera fuerza curativa a manantiales y ríos, y los cristianos aplicaron y trasladaron al bautismo casi todo lo que judíos y helenos conocían y enseñaron sobre la importancia del fluido. 

La perplejidad y la incomodidad que reflejan los testimonios evangélicos sobre el bautismo de Jesús son patentes. ¿Por qué se bautizó Jesús? ¿Quién era San Juan Bautista? ¿Primo de Jesús? Supongamos, por unos minutos, que este personaje existió. En Marcos 8, 27-28 se menciona a Elías y a Juan Bautista como posibles precursores del "Mesías", la irrupción del Cristo judío que había de liberar al pueblo de Israel. Existía una "cofradía del Bautista" que no solo incitaba a los judíos a practicar la virtud, la justicia y la piedad, sino que también los enardecía y exaltaba con su fogosa palabra. Herodes, temiendo una revuelta, lo mandó matar. El descenso del Espíritu Santo en forma de paloma sobre el bautizado Jesús también tiene su origen en cultos anteriores, en los que la paloma es símbolo de divinidad y desciende o revolotea sobre los "elegidos": ya era parte de los cultos de India, Siria, Egipto, Persia, Grecia, Roma, incluso de México.

El ritual de comerse a un dios es muy antiguo, y la creencia en la unión con él mediante su comida y bebida es muy conocida en la historia de las religiones. Casi todos los cultos pre-cristianos tenían una comida de celebración como parte de sus rituales, que permitía a los participantes unirse con el dios que adoraban. La eucaristía es uno de los ritos más antiguos de la humanidad, desde miles de años antes del cristianismo.  Como hemos indicado más arriba, el origen primigenio de este rito es sumerio: había ceremonias de "comunión" en las que el devoto recibía el cuerpo de la divinidad.  "Quienes mejor conocieron la relación de la cena del Señor con los cultos antiguos de misterios fueron los padres de la Iglesia" (Friedrich Heiler, obispo y teólogo alemán, 1892-1967). El evangelista Marcos toma prestado de Pablo de Tarso, su mentor, el mito de la cena eucarística y la inserta en la historia de un galileo que nada sabía de encarnaciones divinas en cuerpos humanos por ingestión de carne y sangre de Dios. Pablo, no Jesús, fue quien introdujo la eucaristía cristiana, y esta no es un rito judío sino que está esencialmente inspirado en la comida ritual de las religiones paganas.

En efecto, los mitos y ritos del Antiguo Egipto en general, conocidos a partir de los Textos de las Pirámides, practicaban la eucaristía, muy especialmente la eucaristía sagrada del Dios Osiris/Horus (Isis, antes de la muerte del Dios, bebió su sangre en una copa de vino). Dijo Osiris: "Mi cuerpo es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi cuerpo y bebe mi sangre vive unido a mí y yo a él", y Jesús lo plagió casi textualmente. Los antiguos egipcios conmemoraban anualmente la muerte de Osiris a través de la eucaristía, comiendo una sagrada torta u oblea después que había sido consagrada por el sacerdote, convirtiéndola en verdadera carne del dios. Y el "jugo de la uva" era la sangre de Osiris/Horus. Era la incorporación personal del salvador divino en el devoto, mediante la ingestión de su cuerpo y de su sangre, como sucede en la misa cristiana. Este mito era perfectamente conocido en el siglo I de nuestra era y fue trasladado desde las regiones del Nilo hasta el Asia Menor.

El mitraísmo celebraba la eucaristía en forma casi idéntica a la adoptada posteriormente por el cristianismo (cf. supra), incluso se utilizaban los mismos objetos litúrgicos como cáliz y patena y los fieles se inclinaban ante ellos. Este rito era central en el culto a Mitra, con forma y fórmulas verbales iguales a las que acabaría adoptando la Iglesia cristiana, y se realizaba en recuerdo de su última comida con sus doce discípulos, que representaban los signos del zodíaco. Se conoce un pasaje muy significativo de la eucaristía mitraica que dice: "Aquél que no coma de mi cuerpo y no beba de mi sangre, de manera que pueda ser uno conmigo y yo con él, no será salvado". En la religión de Dionisio, en la que se lo veneraba sobre una mesa-altar con vasos de vino portando una cruz, el Dios se introduce en el cuerpo de sus fieles identificado en la carne de un toro o de un cabrito, y en el Evangelio de Juan se hace decir a Jesús en la última cena una frase similar a "quien no mastica mi carne y bebe mi sangre...", utilizada por Dionisio. En muchas religiones paganas se comía y bebía realmente el cuerpo y la sangre de un dios, representado por un hombre o un animal sacrificado.

El sacramento de la confesión también tiene fuentes precristianas. "La confesión, frecuentemente pública, ya se practicaba en los cultos de Samotracia, Lidia, Frigia, Siria y Egipto" (Los laberintos de la identidad política, Gloria M. Morán, Ed. Dykinson, España, 2015). Es una práctica muy importante en el budismo (nacido alrededor de 500 años anterior al cristianismo) y en la doctrina jainista hindú (anterior incluso al budismo). En ambos cultos se cree que quien reconoce sus faltas frente a sus semejantes, se purifica espiritualmente pues expresa su deseo de mejorar. También está documentada la confesión en el culto de la diosa Anaitis (también conocida como Artemisa o Afrodita), adorada por los lidios, los armenios y los persas. Y, en forma bastante violenta, se desarrollaban la confesión y la penitencia correspondiente en el culto a Isis. Como dato interesante, es necesario recordar que, aceptando por un fugaz momento lo que se cuenta en el Nuevo Testamento, el supuesto Jesús histórico nunca habló de "confesión", como reconoce la casi totalidad de los teólogos e historiadores bíblicos. La confesión conlleva los conceptos de perdón de los pecados y de penitencia. El poder de perdonar los pecados es una autoatribución muy ventajosamente explotada por la Iglesia, ya que no fue establecido por Jesús ni es una facultad concedida por Dios al clero católico. La penitencia no es original de la doctrina cristiana, ya la practicaban el budismo, el jainismo, la religión egipcia y otras creencias paganas.


17. Las enseñanzas y parábolas de Jesús

En líneas generales, los buenos preceptos y las predicaciones de Jesús no tienen nada de originales. Casi todo ya había sido dicho en el Código de Hammurabi y en las religiones de Egipto (principalmente por Horus), India y Grecia. No solo los mesopotámicos, los egipcios, el taoísta Lao-Tsé, los griegos y Buda los predicaban centenares de años antes del cristianismo, sino que cualquier religión o secta incorpora siempre algunos principios humanísticos básicos. Los preceptos acerca de la caridad, el amor, la humildad y el perdón se encuentran en todas las culturas paganas, siglos antes del cristianismo, incluso en las que los cristianos calificaban de "primitivas o salvajes" y que se dedicaron a eliminar. Para ilustrar y hacer comprensibles sus enseñanzas, Jesús utilizaba frecuentemente las parábolas, siguiendo una costumbre muy mediterránea. Muchas de sus enseñanzas se pueden encontrar en los Veda y el Bhagavad Gita hindúes, en el Tao Te King de China, y en Sócrates. En los Diálogos de Platón se exponen conceptos que posteriormente incorporaría el cristianismo. Incluso el famoso Sermón de la Montaña(6) es una colección de discursos de escritos pre-cristianos. Según algunas versiones de eruditos, Horus habría pronunciado enseñanzas similares a este Sermón, recopiladas por sus seguidores en "Los dichos de Iusa". Buda pronunció su propio Sermón en la Montaña Cabeza de Elefante, cerca de Budha Gayá, en la India. Así, los Evangelios hacen repetir a Jesús viejos discursos con un aire de autoridad sobrenatural.

La "regla de oro" es un principio moral general que puede expresarse como "trata a los demás como querrías que te trataran a ti" o "no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti". Hermoso principio atribuido a Jesús en la Biblia: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo"  (Lev19, 18) y "Cuanto quisiereis que os hagan a vosotros los hombres, hacédselo vosotros a ellos" (Mateo 7, 12). Pero veamos.

- "Esta naturaleza solo es buena si impide hacer a otros lo que no es bueno para uno mismo" (Zoroastrismo, Dadistan-i-Dinik 94:5, 1500 años a.C.) 

- "No hagas a los otros lo que no quisieras que te hagan a ti" (Confucionismo, Analects XV:24, 500 años a.C.) 

- "Toda la sabiduría consiste en perfeccionarse y en amar al prójimo como a sí mismo" (Confucio, 500 años a.C.)

- "No hieras a los otros por medios que tú mismo encontrarías hirientes" (Budismo, Udanavarga 5:18, 500 años a.C.)

- "Esta es la suma del deber: no hagas a los otros lo que a ti te causaría pena" (Hinduismo (o Brahmanismo), Mahabharata 5, 15-17, 300 años a.C.) 

- "Lo que es detestable a tus ojos no lo hagas a otro" (Talmud, Shabbat 31a, Rabbi Hillel, 10 d.C.)

¿Hacen falta comentarios?

Otras enseñanzas como devuelve bien por mal, nadie puede servir a dos señores, perdonar para ser perdonados, la limosna, la oración y el ayuno han de hacerse en privado, no solo de pan vive el hombre, ama a tus enemigos, jamás pagues la injusticia con injusticia ni el mal con el mal (y la lista es larga), fueron tomadas de los filósofos precristianos y de las religiones paganas. Como muestra, para no cansar, según la Somadeva (un libro sagrado budista) Buda dijo: "Si el ojo ofende al asceta Budista, arráncalo y échalo fuera". Jesús dijo: "Si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo lejos." (Mateo 5:29). Y, perdón si insisto pero me parece contundente, Mateo24, 35 hace decir a Jesús "El cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán", y Buda dijo "...el firmamento podrá caer sobre la tierra, pero al final mis palabras se cumplirán."


18. Los doce discípulos

La cifra doce es un número sagrado en toda la mitología de la antigüedad. Representa los signos del Zodíaco. Los pueblos primitivos dividieron el cielo en doce secciones, cada una representando las constelaciones del Zodíaco. Por esta razón hay doce signos astrológicos, doce "moradas" por las que discurre el sol en su desplazamiento diario, doce horas del día y doce de la noche, doce ayudantes de Horus, doce discípulos de Ahura Mazda, doce dioses del Olimpo, doce trabajos de Hércules, doce los meses del año, doce hijos de Jacob, doce tribus de Israel, doce patriarcas, doce discípulos de Mitra, doce discípulos de Jesús. La Biblia está repleta de signos astrológicos, pues estaban tan unidos a las religiones que era imposible separarlos. Casi ningún personaje bíblico existió realmente, son alegorías de cuerpos celestes. 

Los evangelistas no se ponen de acuerdo con los nombres y las genealogías de los discípulos, aunque coinciden en su mayoría. Pero en lo que están completamente de acuerdo es que son doce. El plagio de la mitología egipcia es incluso evidente en el parentesco entre los discípulos: cuatro son hermanos de Jesús, Santiago, José, Simón y Judas, y cuatro son los hermanos hijos de Horus, Amset, Hapy, Duamutef y Kabeshenuef.


19. El fin del mundo y la llegada del "reino de Dios"

Friedrich Heiler (cf. supra) dijo: "La convicción segura de Jesús de la pronta llegada del juicio final no la discute hoy ningún investigador serio e imparcial". Jesús se consideraba el profeta de los últimos tiempos y predicaba constantemente (según los Evangelios sinópticos) la cristalización terrenal del reino de los cielos. Los primeros cristianos (siglo I y II) estaban convencidos del inminente fin del mundo, del descenso de Dios para establecer su reino, como anunciara su Mesías, y del comienzo de una nueva era para la tierra y el hombre. Ese era el dogma fundamental del cristianismo primigenio. Pero esta idea también fue importada de religiones paganas anteriores. En las civilizaciones babilónica, egipcia y oriental era común la creencia del muy próximo nuevo mundo a partir de la llegada de una entidad celestial. Los papiros egipcios (algunos de los papiros bíblicos hallados alrededor del Mar Muerto, datados alrededor del siglo II o I a.C., se han conservado hasta hoy) hablaban del "salvador" a punto de llegar para cambiar el mundo. Asurbanipal, rey de Asiria en el siglo VI a.C., fue considerado hijo de Dios estableciendo una nueva era de felicidad absoluta. Varios siglos antes de Cristo, ya Zaratustra anunciaba la proximidad del reino de Dios. Los esenios, secta judía de alrededor del siglo II a.C., se consideraban como "las últimas generaciones antes del final de los días". Por supuesto, nada de eso sucedió, pero la impronta pagana es clarísima, y las Iglesias cristianas se las ven en figurillas para explicar este "retardo" de un hecho apocalíptico que tan claramente está explicitado en sus Evangelios. Y claro, con "para Dios mil años son como un día" lo arreglan todo.


20. Otros varios

Casi todas las historias y hechos de la vida pública de Jesús, relatados en los Evangelios, son copia casi textuales de religiones anteriores. Aparte de lo ya presentado hasta aquí, la tentación y los 40 días de ayuno de Jesús en el desierto tienen su símil en la leyenda de Buda y en el mito persa con Zoroastro. El episodio de Jesús y la Samaritana (Juan4, 3-10) es idéntico al que protagonizó Buda descrito en el Divyavadana. El relato de la ofrenda de la viuda (Marcos12, 41-44) es copia exacta de lo descrito en el libro budista Kalapanamandinaka (4:22).

Con respecto a ceremonias, ritos y dogmas, la influencia pagana es innegable. La mitra papal que el pontífice lleva en su cabeza en las ceremonias litúrgicas, con forma de pez con la boca abierta, ya era utilizada por el sumo sacerdote del culto a Semíramis, en Babilonia, como símbolo del dios pez Dagon. Como semejanza menor y curiosa, pero significativa, entre los rituales del mitraísmo y del cristianismo, figura el toque de unas campanillas en determinado momento del servicio religioso. El dogma de la asunción a los cielos de la madre de dios, hecho que no figura en la Biblia, fue inventado por el Papa Pío XII en 1950. Muchísimos siglos antes del cristianismo, el día de la asunción de Isis se celebraba el 15 de agosto, por razones astroteológicas, y más tarde las vírgenes grecorromanas también lo hacían ese día. La Iglesia católica celebra en esa fecha la asunción de su virgen, ejemplo irrefutable de su origen pagano. En la iconografía piadosa, es muy común la representación de la Virgen María dando de mamar a su hijo o con éste en sus brazos. Esta imagen tuvo como modelo esculturas y representaciones anteriores de diosas paganas, que ya eran muy populares miles de años antes de Jesús: Devakî amamantando a Krishna, Isis a Horus, Semíramis a Tammuz, Nammu a Enki (Sumeria), entre otras. Cuando a partir del siglo III, la figura de María madre virgen de Jesús comienza a perfilarse, la devoción del pueblo hacia Isis era tal que para conquistar al pueblo pagano, al cristianismo no le quedó otra alternativa que cambiar el nombre de Isis por el de María. También con este objetivo, se le otorgó a María el título de "Madre de Dios", que pertenecía a Isis, así como a Sémele y Artemisa.

Los Santos, personas a las que la Iglesia católica atribuye hechos extraordinarios y milagros (de autenticidad fácilmente rebatible), siguiendo protocolos muy precisamente establecidos con apariencia de serios, son cada vez más numerosos, y parece que se multiplican casualmente en tiempos aciagos para la Iglesia.  En realidad son parte de las estrategias (digamos "marketing") desarrolladas por el Vaticano, ya que cada uno de ellos o ellas aglomera un gran número de fieles creyentes, que producen muy bienvenidas limosnas luego de haber satisfecho algún pedido especial, a la vez que refuerzan la presencia de Cristo en la comunidad. Los distintos componentes de la población tienen su "santo/a patrono/a" que los protege y a quién puede acudir en caso de necesidad. Pero todo esto parece inspirado por el mundo pagano pre-cristiano. En Babilonia se adoraban varios miles de dioses y diosas, que en un comienzo fueron personas, héroes vivientes, que pasaban a ser objetos de culto luego de muertos. Cada día estaba dedicado a un dios particular que les protegía. La Iglesia, en su estrategia de sincretismo religioso, se inspiró en esta práctica del mundo pagano, como parte de su política de "ampliación de mercado".

Muchos dioses paganos tenían ascendencia real, entre ellos Krishna y Horus, y por tanto Jesús, para no ser menos, también debía tenerla. Así, según las profecías del Antiguo Testamento, el Mesías prometido de Israel sería descendiente del Rey David de la tribu de Judá, cosa que "se cumple" en el Nuevo Testamento. Solo dos de los Evangelios traen la genealogía de Jesús, Mateo y Lucas, con llamativas diferencias entre ambos pero coincidiendo en David y terminando en José. Incluso un texto budista narra los orígenes de Buda en forma muy similar a los de Jesús, pero casi 600 años antes. En el caso del dogma cristiano, esta ascendencia real de Jesús es un absoluto despropósito y sin sentido, ya que él es hijo de Dios y no de José, por lo tanto no desciende de David. Pero hasta bien avanzado el medioevo esta "pequeña incongruencia" no importaba, ya que el pueblo mayoritariamente analfabeto no se enteraba porque no podía (¡ni debía!) acceder a la Biblia, publicada en latín y solo interpretada por los curas.

 Para no extender demasiado este texto, simplemente menciono otras creencias, leyendas y rituales provenientes del paganismo (con su correspondiente link para que el lector acceda directamente a la información), adoptados por las religiones hebrea, cristiana e islámica: la circuncisión, rito de fertilidad practicado por los egipcios (https://ancientneareast.org/2014/10/31/nip-tuck-circumcision-in-ancient-egypt/), el tabú de la carne porcina, también heredado de la religión egipcia (https://en.wikipedia. org/wiki/Religious_restrictions_on_the_consumption_of_pork), el monoteísmo (https://es. wikipedia.org/wiki/Monote%C3%ADsmo), el apocalipsis (https://en.wikipedia.org/wiki/ Zoroastrianism). 

A riesgo de repetirme, me parece interesante el resumen a vuelo de pájaro que hace el químico e historiador estadounidense Juan Guillermo Draper (Historia de los conflictos entre la religión y la ciencia, Est. Tipográfico de Ricardo Fé, Madrid, 1885; Ed. Maxtor, Valladolid, 2010), libro que, dicho sea de paso, sólo un año después de su publicación la Santa Sede lo incluyó en el Index librorum prohibitorum, el 4 de septiembre de 1876. Me permito transcribir aquí algunas frases: 

Veamos a qué profunda degradación intelectual condujo esta política de paganización. Se adoptaron los ritos gentilicios de pompa y esplendor, los vistosos trajes, las mitras, las tiaras, los vasos de oro y plata, los oficios procesionales. El lituo romano, insignia principal de los augures, se convirtió en báculo pastoral. Se introdujeron en las iglesias imágenes y reliquias que eran adoradas a usanza de los dioses gentiles, y se operaban milagros y prodigios como en el tiempo de los paganos. La apoteosis de los antiguos tiempos de Roma fue sustituida por la canonización, y santos tutelares ocuparon el lugar de las divinidades mitológicas locales. La transustanciación, o transformación del pan y el vino en cuerpo y sangre de Cristo, formó parte de la paganización más completa.

El mismo Draper cita en su obra las observaciones hechas por el Obispo inglés de Bristol, Thomas Newton (1704-1782), escritor y experto en la Biblia:

Los hombres deificados por los cristianos sustituyeron a los deificados por los gentiles. Que la adoración es la misma se prueba por la similitud de las ceremonias: en uno y otro caso se quema incienso en los altares, se usan aspersiones de agua bendita, se encienden lámpara y ciriales en pleno día frente a altares y estatuas, se deifica o canoniza a los justos muertos, se tapizan los muros de ofrendas y ricos presentes como testimonios de otras tantas curas maravillosas y de peligros salvados, se erige en patronos de tal reino o provincia a los héroes o santos difuntos, se reverencian las imágenes y se atribuye a los ídolos poderes y virtudes milagrosas, se transportan las imágenes en pomposas procesiones, se practica la flagelación por vía de penitencia. Todos estos y otros muchos ritos y ceremonias se hallan igualmente repartidos entre la superstición pagana y la cristiana. Los mismos templos e imágenes que en un tiempo estuvieron consagradas a Júpiter y otros dioses, pasaron a la advocación de la Virgen María y otros santos. Los mismos prodigios y milagros paganos se reproducen en el cristianismo. En suma, casi el paganismo completo se ha convertido en papismo, y uno y otro se hallan evidentemente basados sobre un mismo plan y principio.

Creo también interesante que el lector conozca la obra Los Misterios de Jesús. El Origen Oculto de la Religión Cristiana, 2004, de Timothy Freke y Peter Gandy, a la que se accede fácil y gratis por la web de Internet Archive (https://archive.org/details/los-misterios-de-jesus-freke-gandy). Aparte de que es recomendable la lectura de toda la obra (273 páginas), en las páginas 59 a 61 de esa versión web, los autores elaboran una lista sucinta, pero impactante, de muchos hechos evangélicos tomados de las religiones mistéricas.


Antecedente bíblico

Para quienes desconfían de las influencias paganas aquí presentadas, adjunto una curiosidad de la propia Biblia, del Antiguo Testamento. José "el soñador" era uno de los doce hijos de Jacob (Gen. 35:22). En su artículo Similitudes de la vida de José [El Soñador] y Jesús”, Reyna Orozco Meraz (mexicana, católica, no pude conseguir más datos) presenta las siguientes comparaciones:

- José fue traicionado por sus once hermanos, que lo despojaron de su túnica y lo arrojaron a un pozo (Gen37, 18-24), Jesús lo fue por uno de sus doce discípulos

- al ser vendido como esclavo José fue llevado a Egipto (Gen37, 28), el niño Jesús fue llevado a Egipto para evitar que Herodes lo matara (Mateo2, 14)

- José fue vendido por su hermano Judah por 20 piezas de plata (Gen37, 28) y Jesús por Judas por 30 piezas de plata (Mateo26, 15)

- José tenía 30 años cuando llegó a ser gobernador de Egipto (Gen41, 46), Jesús comenzó su prédica a los 30 años

- Ambos fueron tentados y resistieron la prueba (Gen39, 7-12 y Mateo4, 1-11)

- Ambos fueron ubicados entre otros dos criminales (Gen40, 1-3 y Marcos15, 27)

- Uno de los criminales murió y el otro vivió (Gen40, 21-22 y Lucas23, 3).


Algunos significados astronómicos

Completando lo que he presentado más arriba acerca del nacimiento de los dioses, es interesante manejar algunos datos astronómicos cuyo conocimiento parecería aportar un nuevo significado a fechas, símbolos y personajes de muchas de las creencias paganas y del cristianismo. En el hemisferio norte, a partir del solsticio de verano el sol empieza a moverse hacia el sur, los días se hacen más cortos y la luz mengua. El 22 de diciembre, el sol llega al punto más bajo en el cielo y deja de moverse hacia el sur. Durante tres días, 22, 23 y 24, el sol parece inmóvil: es el solsticio de invierno (solsticio significa "el sol está quieto"). Esta paralización en la duración del día y la noche se debe a la forma elíptica de la rotación de la tierra alrededor del sol. El astro parece detenerse en la vecindad de la constelación de la Cruz del Sur. El día 25 el sol comienza nuevamente su trayecto hacia el norte y los días comienzan a alargarse, por lo que los antiguos decían que el sol había renacido. De todo esto viene lo de "nacer un 25 de diciembre, morir en la cruz, estar muerto durante tres días y luego renacer", mitología común a una gran cantidad de dioses.

El paso del sol por las diferentes estaciones del año fue ilustrado por nuestros ancestros paganos con la rueda zodiacal: doce son los signos zodiacales o meses, doce son los discípulos con los que Jesús viajaba. La estrella de oriente que anunció el nacimiento de Jesús y otras deidades, se corresponde con la estrella Sirio. El 24 de diciembre esta estrella se alinea con las Tres Marías del cinturón de Orión (conocidas en la antigüedad como “Los Tres Reyes”). Esa línea apunta directamente al lugar de la salida del sol en la mañana del 25 de diciembre. Durante el solsticio de invierno, la constelación de Virgo ("Virgen" en latín) se eleva sobre el horizonte dando la sensación de que el sol (como Jesús y otros dioses solares), nace de este signo zodiacal. Esta constelación es representada en el zodiaco por la letra “M” (¿María, madre de Jesús, Maya, madre de Buda? ¿Coincidencias?). 


Resumen de algunos Dioses y Mesías pre-cristianos... y más similitudes

Para facilitar al lector una visión resumida y esquemática de lo que acabo de exponer con más o menos profundidad, y al mismo tiempo permitirle un acceso rápido a los plagios que el cristianismo operó sobre los dioses, mesías y héroes paganos que lo precedieron, presento a continuación una síntesis recapitulativa de las analogías descritas. Con algún agregado, que siempre los hay, visto la extensión inaudita de las falsedades que esta religión obliga a aceptar a sus crédulos fieles. Para una visión de conjunto sobre las similitudes entre Jesús y otros dioses paganos que hemos abordado en este texto, me permito recomendar la lectura del cuadro comparativo presentado por Fernando de Orbaneja en la página 179 de su libro Jesús y María. Lo que la Biblia trató de ocultar (Ediciones B, S.A., Barcelona, 2006).


ATTIS 

Dios griego de Frigia de 1200 años antes de nuestra era. Nació por obra de los dioses de la virgen Nana un 25 de diciembre. Poseía una doble divinidad, Padre e Hijo Divino. Bautizó a sus discípulos con su sangre, de tal modo que sus pecados fueron lavados. Crucificado en un árbol para la redención de toda la humanidad, fue enterrado pero al tercer día los sacerdotes encontraron su tumba vacía: resucitó un 25 de marzo, después de haber descendido a los infiernos. Sus fieles comieron pan y comida sagrada, creyendo haber recibido su cuerpo. Denominado como “Buen Pastor", “El Unigénito Hijo de Dios”, “El Salvador”. 


OSIRIS/HORUS 

Dos a tres mil años antes de nuestra era, Osiris, mítico hombre-dios y rey de Egipto, fue asesinado por su hermano Seth y descuartizado. Su esposa Isis restauró su cuerpo y concibió póstumamente y en forma virginal (fecundada por un relámpago o ella como pájaro copula con el cuerpo de Osiris). El hijo es llamado Horus, considerado como Osiris resucitado, y nace un 25 de diciembre. Una estrella brillando en oriente ayudó a tres reyes a ubicar y adorar al salvador recién nacido. Seth intentó asesinar al niño Horus, pero los dioses previenen a Isis, que se esconde. A los 12 años era un niño prodigio, enseñaba en el Templo. Al igual que Jesús, no hay datos entre sus 12 y sus 30 años, edad en la que reaparece como Khem-Horus. A los 30 años se convirtió en adulto según la cultura egipcia, al ser bautizado por Anup el Bautista (Anup se traduce como Juan), quien fue decapitado posteriormente, igual que el bautista de Jesús. Realizó milagros como curar enfermos, devolver la vista a los ciegos y caminar sobre el agua. Tenía doce discípulos que viajaban con él. Era conocido con varios nombres como La Verdad, La Luz, El Hijo elegido de Dios, el Buen Pastor Real, Dios convertido Hombre y varios otros. Después de haber sido traicionado por Typhon, Horus fue crucificado entre dos ladrones el 17 Athyr (período del "ciclo de inundación", equivalente a noviembre en el calendario del antiguo Egipto) y sepultado en una tumba de la que al tercer día (19 Athyr) resucitó, luego de descender a los infiernos. Sus discípulos celebraban cada año su muerte y resurrección en el equinoccio invernal (Pascua). La tríada de Osiris, Isis y Horus es la leyenda más importante de toda la mitología egipcia. Su adoración comportaba, muy especialmente, una eucaristía sagrada.


MITRA
          Dios persa de por lo menos 1200 años antes de nuestra era, nació el 25 de diciembre, en una cueva oscura y los pastores fueron los primeros que le encontraron y le adoraron. Le trajeron regalos, oro y esencias. Era un representante del Dios Ahura Mazda en la Tierra. Descendió del cielo como hombre enviado por el Padre, enseñó en la Tierra junto a doce discípulos, hizo milagros, se sacrificó por la redención del género humano y fue sepultado en una tumba. Resucitó al tercer día y ascendió a los cielos. Fue nombrado como “El Salvador", “El hijo de Dios", “El Redentor", “El Cordero de Dios". Los mitraístas creían en la resurrección, en el cielo y en el infierno. Su culto comprendía siete sacramentos, entre ellos el bautismo con agua, la confirmación y la comunión con pan y agua o pan y vino, hostias con un signo de cruz, misa diaria en la que el sacerdote pronuncia las fórmulas sagradas sobre el pan y el agua que simbolizan el cuerpo y la sangre de Mitra. El día sagrado del mitraísmo era el domingo. Los festivales mitraicos eran dos, uno hacia el solsticio de invierno, que simboliza su nacimiento, y otro hacia el solsticio de primavera que simboliza su muerte y su resurrección. Sus seguidores creían en una especie de apocalipsis, después del cual Mitra regresaría a la Tierra para realizar el juicio final.


BUDA
        Nacido de la virgen Maya un 25 de diciembre en el 560 a.C.; anunciado por una estrella y adorado por hombres sabios con costosos regalos. A los 12 años enseñó en un Templo. Fue tentado por Mara, el espíritu del mal, durante su ayuno de 47 días(7). Comenzó su prédica a la misma edad que Jesús, 30 años. Bautizado con agua, en nombre del Espíritu del Dios presente. Sanó a personas enfermas. Caminó sobre las aguas. Alimentó a 500 personas con una pequeña cesta de bollos. Predicó por el establecimiento del Reino de los Justos. Obligó a sus seguidores a la pobreza y a renunciar al mundo terrenal. Tuvo 12 discípulos, entre los cuales había un preferido y un traidor. Muchos de sus dichos fueron retomados por Jesús, casi literalmente. Muerto, fue sepultado y resucitado entre los muertos luego de que su tumba fuera abierta por una fuerza sobrenatural. Seguidamente ascendió hacia los cielos (Nirvana) y retornaría para juzgar a los muertos. Denominado “El Buen Pastor", “Carpintero", “Maestro", “La Luz del Mundo", “Redentor". Jerry H. Bentley (profesor americano,1949-2012, editor del Journal of World History) plantea la posibilidad de que «el budismo influenciara el primitivo desarrollo de la cristiandad» y sugiere prestar «atención a muchos paralelismos referentes a nacimientos, vidas, doctrinas y muertes de Buda y Jesús». Se ha hecho un seguimiento de las similitudes y diferencias entre el parto virginal de Maya, al dar a luz a Buda, y el de María al nacer Jesús.


DIONISIO (y su equivalente romano BACO)

En la mitología griega, Dionisio (800 años antes de nuestra, uno de los dioses más complejos dentro de la cosmovisión helénica) nació un 25 de diciembre de la mujer mortal Sémele y su padre fue Zeus, el rey de los Dioses (otra versión dice que Dionisio era el hijo de Zeus y de Perséfones, la reina del Inframundo). Según el credo del orfismo (corriente religiosa de la antigua Grecia relacionada con Orfeo, maestro de los encantamientos), los antiguos Titanes matan al pequeño Dionisio, lo descuartizan y lo devoran. Entonces, Zeus los castiga y fulmina con su rayo, y como el corazón del niño no había sido devorado, de ese órgano resucita su hijo. El renacimiento es el principal motivo de la adoración de Dionisio, pues su muerte y resurrección (muere todos los inviernos y renace en primavera) eran sucesos de reverencia mística. Posteriormente fue conocido por los romanos como Baco. Dio de comer alimento sagrado a sus seguidores (comida ritual de pan y vino) que recibieron así el cuerpo del Dios. Es identificado con el símbolo del carnero y el cordero. A principios del siglo XIX Friedrich Hölderlin, en su libro Brot und Wein, ya sugería parecidos entre Cristo y este semidiós griego. Otros expertos en mitología comparada afirman que Dionisio y Jesús representan el arquetipo del dios que muere y resucita.​ El investigador moderno Barry Powell (Powell, Barry B., Classical Myth, 2.ª ed., Upper Saddle River, Nueva Jersey, Prentice-Hall, Inc., 1998) cree que las nociones cristianas de comer y beber la «carne» y la «sangre» de Jesús fueron influidas por el culto a Dionisio, y afirma que en el culto a este Dios se aprecian precursores de la noción cristiana de la transubstanciación (doctrina católica de la Eucaristía, desconocida en los primeros siglos del cristianismo, definida por un canon del Concilio de Trento de veinticinco sesiones entre 1545 a 1563: "La consagración es el cambio de toda la sustancia del pan en la sustancia del Cuerpo de Cristo y de toda la sustancia del vino en la sustancia de su Sangre"). Otra afinidad se percibe en Eurípides (el conocimiento del culto al Dios Baco ha llegado hasta nuestros días de la mano de su obra Las Bacantes) cuando Dionisio, acusado de arrogarse la divinidad, comparece ante el rey Penteo, hecho comparable al interrogatorio de Poncio Pilatos a Jesús en el Nuevo Testamento. Como dato complementario, al igual que la Virgen María cristiana, la madre de Dionisio, la virgen Sémele, sube al cielo en cuerpo y alma para permanecer al lado de su divino hijo (pero 800 años antes que María).


KRISHNA 

Dios de la India, la fecha de su nacimiento es muy debatida. La mayor parte de los estudiosos lo considera un personaje real que vivió en el siglo XV a.C, otros autores lo ubican en el 1200 a.C., pero según la tradición hindú nació en el año 3228 a.C. Es considerado como el fundador del hinduismo tal como se practica hoy. Nació de la virgen Devakî en una lóbrega prisión mientras una estrella especial brillaba en oriente, guiando a sabios y pastores que lo adoraron. Su padre adoptivo era... carpintero! El Rey Kamsa intentó matarlo, ordenando asesinar a todos los niños varones nacidos esa misma noche. Krishna viajó mucho cumpliendo varios milagros, resucitó muertos y sanó leprosos, sordos y ciegos. Expulsó del templo a sacerdotes y mercaderes. Se retiró al desierto a ayunar. Antes de morir celebró una "última cena". La forma en que murió Krishna tiene varias versiones y las fuentes son bastante contradictorias: algunos textos dicen que fue crucificado a un árbol con forma de cruz, otros que murió en un bosque atravesado con flechas. Pero habría acuerdo entre hinduístas y eruditos en que resucitó al tercer día y ascendió a los cielos. Krishna y Cristo son la reencarnación de la segunda divinidad de sus respectivas trinidades y sus vidas son bastante parecidas. El término cristo se aplicaba a los dioses salvadores paganos, procede del hindú Kris, un nombre del sol, del que se deriva Krishna. El nombre conjunto de Jesucristo se adoptó por primera vez en el Concilio de Nicea (325). 


ZARATUSTRA (o ZOROASTRO en su forma griega)

Profeta persa, se cree que pudo haber nacido durante el II milenio a.C. Según la opinión de muchos especialistas en Historia de las Religiones, fundó por revelación divina el Mazdeísmo, la primera religión monoteísta. Nacido de una virgen, fue bautizado en un río. En su juventud asombró con su extraordinaria sabiduría a otros sabios. Cuando tenía 30 años comenzó su ministerio y era seguido por doce discípulos. Fue tentado en el desierto por el demonio. Le devolvió la vista a un hombre. Reveló todos los misterios del Cielo, del Infierno, de la Resurrección, del Juicio Final (los fieles esperaban su "segunda venida"), de la Salvación y del Apocalipsis. Se celebraba la Eucaristía por medio de una comida sagrada. Se lo denominaba “La Palabra hecha Carne". Sus ideas influyeron en la demonología, la angelología y la escatología judeocristianas.

En líneas generales, un buen resumen de las vidas de muchos de los dioses paganos, la realiza Ricardo Zavala Toia (citado en (6)):

- los dioses salvadores nacieron en circunstancias extraordinarias a través de una virgen,

- sus nacimientos fueron anunciados por eventos grandiosos

- sufrieron persecuciones a temprana edad, desaparecieron entre los 12 y los 30 años de edad,

- son bautizados y luego comienza su vida pública,

- son tentados por el maligno, realizan prodigios y milagros,

- instituyeron la Eucaristía,

- son injustamente perseguidos y condenados a muerte,

- su muerte se acompaña de acontecimientos naturales jamás vistos,

- su muerte permite redir o expiar los pecados de la humanidad,

- visitaron el infierno y resucitaron después de tres días,

- ascienden a los cielos.


Conclusiones

Demasiado, es demasiado. Cuando emprendí este estudio reconozco que no creía que fuera a encontrar tantas similitudes entre los mitos paganos y la cristología cristiana. Los detractores de estas evidencias, que los hay y muchos, solo se limitan a intentar desligar algunos aspectos de su influencia sobre el mito de Jesucristo. El peso abrumador, aquí presentado, de los documentos históricos y de las conclusiones de historiadores agnósticos (y también religiosos) es tal, que no admite otra interpretación que no sea la de la invención del cristianismo a partir de un cóctel de cultos paganos anteriores. Es muy difícil, por no decir imposible, concebir que haya teólogos y eruditos que insistan en que no hay similitud entre el cristianismo y los cultos mistéricos. Los hechos y la vida de Jesús, relatados en el Nuevo Testamento, son copias de dioses y mesías paganos precristianos. Entonces, ¿qué mejor prueba de la no historicidad del personaje Jesús que el conjunto de plagios que he presentado? No soy un historiador ni un investigador de las religiones, simplemente recopilo para los lectores lo que verdaderos historiadores e investigadores han descubierto y publicado.

Este sincretismo fue la forma de ganarse al mundo pagano para la nueva religión, que contó por supuesto con todo el poder político detrás, ejercido por el Emperador Constantino (ver el capítulo Los dogmas de la Iglesia católica: el Concilio de Nicea I). Nos cuenta Zavala Toia:

(El cristianismo) incorporó en los Evangelios la teoría de que Jesús también había nacido de una virgen. Se adaptaron como propios los símbolos característicos de las religiones paganas, los obispos comenzaron a usar los mismos atuendos de los sacerdotes paganos (mitra, vestimenta, bastón, etc.), y los monogramas y otros símbolos usados por esas religiones, como el P.X., el triángulo, la cruz, etc., también fueron plagiados e incorporados al nuevo credo. En siglo IV se estableció el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, asimilando la fiesta pagana de la "Saturnalia"(8) y aceptando implícitamente el carácter solar de su deidad. En el año 431, en el Concilio de Éfeso, se aceptó que la Virgen María podía ser objeto de veneración y, rápidamente, María asumió los atributos, títulos y demás características de Isis, Artemisa, Venus, Afrodita y otras deidades femeninas paganas. Utilizando el poder que otorga el ser la Iglesia oficial del Imperio Romano, los templos paganos pasaron a ser templos cristianos, con sus imágenes paganas sustituidas por otras cristianas. Producto de este sincretismo, la Iglesia de Jesús terminó siendo un movimiento religioso más idolátrico que sus antecesores paganos, económicamente poderoso y por un largo tiempo el casi dueño del mundo, que causó la paralización del desarrollo de la humanidad durante 1600 años, impuesto con la razón de la espada, el genocidio, la Inquisición y el esclavismo mental de sus fieles.

Los padres más antiguos de la Iglesia estaban tan afectados por las coincidencias, que acusaban a los paganos del robo llevado a cabo contra los cristianos. Pero los misterios paganos eran anteriores y, por tanto, evidentemente no podía darse el “robo". Sin embargo, en el colmo de la desfachatez, vean cómo procede Justino Mártir (vida probable 100/114-162/168), el Padre apologista griego cristiano más importante del siglo II. En sus Apologías, intenta utilizar cuanto de aprovechable encuentra en el bagaje cultural del paganismo, ¡pero haciéndolo heredero de los conceptos cristianos! Afirma, en su segunda Apología, que "cuanto de bueno está dicho en todos ellos nos pertenece a nosotros los cristianos". De ahí que pronunciara aquella grave frase: Por tanto, nosotros no enseñamos lo mismo que los demás, sino que todos los demás repiten lo nuestro”, con lo que invierte la dependencia. Intenta así resolver uno de los problemas más graves de la teología en su época. Una vez más estaba en juego lo sobrenatural: el demonio y sus ayudantes, habían revelado a los paganos los “misterios” cristianos ya antes de Cristo. ¡La filosofía de los cristianos, los sacramentos... todo había sido robado por el demonio a los cristianos! Otros Padres de esas épocas sostenían que las vidas de los dioses paganos y sus encarnaciones eran profecías de lo que iría a ocurrir en la vida de Jesucristo. Tertuliano (160-220 d.C.) escribió: "El diablo, cuya tarea es pervertir la verdad, imita las circunstancias exactas de los Divinos Sacramentos. Bautiza a sus creyentes, promete el perdón de los pecados y así los inicia en la religión de Mitra. Celebra la oración del pan e introduce el símbolo de la resurrección. Reconozcamos pues, la artería del diablo, que copia ciertas cosas de aquellas que son divinas". Todos estos alegatos, que no niegan los antecedentes paganos y su similitud con la doctrina cristiana, no hacen más que confirmar la copia cristiana de las creencias y los cultos mistéricos previos.

Con gran habilidad, los primeros teólogos y Padres de la Iglesia crearon una religión monoteísta a partir de los mitos de religiones politeístas. Esto fue un gran retroceso para la vida, la libertad y la convivencia de los pueblos. El monoteísmo es ferozmente intolerante, a diferencia del politeísmo en cuyo nombre nunca se han declarado guerras de religión. Las tres religiones monoteístas antihumanas actuales, el judaísmo, el cristianismo y el islam, se desarrollaron a partir del Antiguo Testamento, un texto bárbaro generado en la Edad de Bronce. La lógica intrínseca de estas religiones hace que el totalitarismo sea la única forma político-religiosa que sirve a su Dios único y omnipotente. Cualquier movimiento de índole liberal pone en peligro su autoridad. Hume apoya y abona con serios argumentos esta realidad, diciendo que la unidad de la fe y de los ritos exigida por el monoteísmo, no tolera otras creencias, ni siquiera otras sectas de su misma religión, y las combate "con ese celo y rencor sagrados que son las más furiosas e implacables pasiones humanas". Reflexionando sobre esta temática, comprobamos que el Dios monoteísta cristiano, a pesar de que sus dogmas y rituales están basados en las mitologías paganas, es presentado en la Biblia como tremendamente cruel y vengativo: pocos dioses de Egipto, Babilonia, Grecia o Roma actúan tan despiadadamente como el Yahvé de la Biblia, que manda arrasar ciudades enteras, matar a todos sus habitantes, y le reprocha a su pueblo si en algún momento se mostró misericordioso con sus enemigos (Jueces 1 y 2). Con respecto a esta última aseveración, y haciendo un paréntesis en el hilo de este texto, me permito recomendar la lectura de La edad de la penumbra (Catherine Nixey, Penguin Random House, Barcelona, 2018), donde se detalla la destrucción de templos, estatuas y monumentos icónicos griegos y romanos (incluso la famosa Biblioteca de Alejandría), por parte de las hordas fanáticas cristianas en los primeros siglos de nuestra época.

Las antiguas religiones paganas tenían todas una deidad salvadora mítica formando parte de sus creencias. Esos dioses compartían los mismos atributos e historias de vida: todos eran "Dioses salvadores", eran "el Hijo de Dios", nacieron de una virgen, sufrieron una "pasión" durante su pasaje terrenal, triunfaron sobre la muerte, sus relatos estaban ambientados en la historia de la humanidad. El cristianismo simplemente se puso a inventar uno, para asegurar su credibilidad en la sociedad de la época.

Ninguno de ellos existió realmente.

¿Que la creencia actual en el Dios cristiano y en Jesús hijo de Dios perdura, a pesar de las persecuciones iniciales, sus cismas y otros avatares, desde hace 2000 años? Es un argumento falaz a menudo esgrimido en respaldo de la veracidad de la "auténtica y única religión salvífica". Parece desconocer que otros mitos, hoy inexistentes, perduraron muchísimos más siglos y luego se extinguieron (algunos duraron bastante más de 3000 años), como fácilmente se puede deducir de cualquier libro escolar. Y de los aún persistentes, el hinduismo es mucho más longevo, el budismo lleva 500 años de ventaja y el islamismo solo tiene 500 años de desventaja. Perseo, Horus, Zaratustra, Mitra, Baco... ya nadie cree en ellos. ¿En el Jesucristo, parido por ellos, sí? Y lo que es más trascendente, ¿Cuánto tiempo más creen que va a durar?



(1) Otros mitos sobre la creación del universo, cada uno con sus particularidades propias según su origen, son descritos por los expertos en antiguas mitologías: el mito Pelasgo (de un pueblo neolítico del 3500 a.C.), el mito Homérico (todo surgió del océano que circunda el mundo), el mito Órfico (que involucra a Eros y representa el mito edénico con la diosa Rea), el mito Olímpico (que involucra a Urano) y el mito filosófico (bastante más complejo por la cantidad de dioses que incorpora). Por detalles sobre estas leyendas, recomiendo leer Historia impía de las religiones de Fernando de Orbaneja, Ed. Corona Borealis, Madrid, 2005, pp.100-101.

(2) La leyenda del diluvio se inspira en que todos los pueblos han sufrido alguna vez terribles inundaciones, que entonces les parecían universales ya que no conocían más mundo que el de su entorno.

(3) Incluso el nombre María proviene del paganismo, era corriente entre las madres de los dioses: Myrrha, madre del dios griego Adonis, Maïa, que con Zeus engendró a Hermes, Maya, madre de Buda, Maritala, madre de Krishna, Mandane madre de Ciro (rey persa considerado un mesías), entre otras.  El nombre deriva de la raíz "Ma" por "madre". Las religiones paganas eran conscientes que el nacimiento virginal de sus dioses pertenecía al campo de la mitología. La única religión que obstinadamente sigue insistiendo en que ese nacimiento fue real es el catolicismo. Dice la teóloga cristiana alemana Uta Ranke-Heinemann, catedrática y académica: "Con su manía de la virginidad de María, el Papa ha llevado a cabo un programa de infantilización de amplitud mundial. Es como que se nos exigiera que sigamos creyendo en la cigüeña".

(4) La Iglesia festeja el 29 de junio la fiesta de los Santos Pedro y Pablo, que fueron, según la tradición, martirizados el mismo día. Pero en la Roma pagana, en la colina del Quirinal, en el templo del dios Quirino se celebraba ese mismo día la fiesta de Rómulo y Remo, fundadores de Roma. Por lo tanto, en la lógica de la Iglesia, que pasaba por cristianizar los lugares paganos, parece lógico remplazar una fiesta pagana por una cristiana, sustituyendo los fundadores de Roma por los fundadores de la Iglesia cristiana en Roma.

(5) Nos ilustra Fernando de Orbaneja en su libro "Lo que oculta la Iglesia": Los "santos médicos" Cosme y Damián -adaptación cristiana de Cástor y Pólux- tienen una imagen en el Museo de Escultura de Valladolid titulada "El milagro de San Cosme y San Damián", en el que se muestra que a un blanco le han transplantado la pierna de un negro. Éste se encuentra tirado en el suelo, transido de dolor porque le cortaron la pierna sin anestesia. Estos admirables santos, tan humanos y tan poco racistas, pioneros de los transplantes, son los patronos de los médicos (versiones más "piadosas", provenientes principalmente de páginas web católicas, dicen que el negro estaba muerto, era el cadáver de un etíope, pero no es eso lo que muestra la escultura: https://www.cultura.gob.es/mnescultura/visitanos/prepara-tu-visita/audioguia/sala12.html).

(6) Por una descripción detallada de las similitudes entre el Sermón de la Montaña y las enseñanzas de otras religiones, pensadores y filósofos, véase Cristianismo: la estafa más grande (Ricardo Zavala Toia, Ed. H. Sanz García, Perú, 2014), en sus páginas 88 a 98.

(7) El demonio dijo a Buda: "No vayáis a adoptar una vida religiosa sino que vuelve a tu reino y en siete días te convertiré en Emperador el mundo". Y el diablo dijo a Jesús: "Todos estos reinos del mundo te daré si te postras y me adoras". Parecido ¿no?

(8) Las Saturnales (en latín Saturnalia) eran unas importantes festividades romanas en honor a Saturno, dios de la agricultura protector de sembrados y garante de buenas cosechas, el dios más importante para los romanos hasta Júpiter. La fiesta se celebraba con un sacrificio en el Templo de Saturno, al pie de la colina del Capitolio, banquetes públicos, intercambio de regalos, continuos festejos, y un ambiente de carnaval en el que se producía una relajación e inversión de las normas sociales. Se celebraban del 17 al 24 de diciembre, a la luz de velas y antorchas, festejando el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz. Al final de la Saturnalia, el 25 de diciembre, se celebraba el nacimiento del Sol, Natalis Solis Invictus, personificado en el dios Mitra. Aunque el culto a Mitra tenía orígenes persas, se convirtió en la religión dominante en Roma. Con el advenimiento de Constantino, que legalizó el cristianismo, y la anuencia del Papa de turno en el 350 (Julio I), se mantuvo la celebración pero cambiándole convenientemente el significado: se fijó como fecha del nacimiento de Jesús y pasó a llamarse Navidad. Con esta estrategia no se alteraba el calendario romano y las tradiciones paganas se fueron adaptando al cristianismo. También para muchos pueblos indígenas como aimaras, quechuas, rapanui y mapuches, la llegada de estas fechas coincide con la tradición de agradecer por el año anterior y pedir al padre Sol que retorne con mayor fuerza después de su retiro invernal.

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(*) Nota Final:

El autor de esta publicación es "Alberto Cirio", fiel seguidor y colaborador de este Blog; quien amablemente me solicitó el compartir este artículo con el resto de los lectores; y al no estar en contra de la filosofía del Blog, es un honor para mí el poder publicarlo. El mismo "Alberto" se encargará de responder las dudas de los lectores a través de los comentarios.
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"Los seres humanos nunca hacen el mal de manera tan completa y feliz como cuando lo hacen por una convicción religiosa"

Blaise Pascal